Don Rubén González Reyes, mejor conocido en Agua Dulce como “El Jarocho”, utiliza su oficio de carpintero para elaborar señuelos para la pesca deportiva

Por Alfredo Santiago H.

Municipiosur.com

Dentro de todo lo negativo que provocó la pandemia, hay algunas historias positivas derivadas del encierro, tal es el caso de Rubén González Reyes “El Jarocho”, famoso carpintero y árbitro de futbol local, quien ahora incursiona como artesano especializado en señuelos para pesca. González Reyes cuenta que nació en el municipio de Lerdo de Tejada y desde muy pequeño comenzó a aprender el oficio de la carpintería de un tío, además de que se destacó como jugador de futbol, incursionando en ligas semi profesionales de la frontera norte, donde los equipos lo contrataban por su gran calidad de juego. Fue así que llegó a Agua Dulce y donde el amor lo amarró para siempre, abriendo su propia carpintería y tras colgar los botines como jugador, se dedicó al arbitraje; la pesca es otra de las pasiones que lo acompañan desde pequeño, siendo la única que realiza como pasatiempo y no como trabajo. Aunque en la región la mayoría de los pescadores colocan carnada a sus anzuelos, en la pesca deportiva el señuelo es un elemento infaltable prendido a la línea, como una imitación de una presa que termina por ‘picar’ al ejemplar.
EL COMIENZO
Durante la parte más álgida de la pandemia resultaba complicado trabajar, la carpintería tenía nulos encargos, no había futbol e incluso la pesca deportiva estaba paralizada. Fue en ese ínterin cuando ‘El Jarocho’ decidió probar fabricar algunos señuelos, primero como opción para hacer llaveros, pero poco a poco los perfeccionó hasta que fueron totalmente funcionales. Un señuelo moderno, de plástico principalmente, tiene un costo aproximado de entre 400 y mil pesos, hay algunos más sencillo que se pueden encontrarse hasta en 250 pesos, pero son de calidad muy limitada y de origen chino. Los señuelos que fabrica Rubén González tienen sonido, lo que atrae a los peces, además de que están equilibrados con varios puntos con peso en su estructura, permitiendo que naden de forma similar a un pez real, siendo mucho más efectivo para lograr alguna captura. De esa manera ha logrado crear algunos que nadan en la superficie, otros que lo hacen a mayor profundidad, algunos que son articulados; en distintos tamaños y colores, usando avanzadas técnicas de pintura con aerógrafo y protegidos con resina especial, además de que están reforzados en los anzuelos para que no se desprenda facilmente y escape la presa.
MUY ECONÓMICOS
Debido a que Rubén González no pretende fabricar estos señuelos como una forma de hacer negocio, los ofrece a preciso bastante accesibles, tan solo a cien pesos. Su sueño es que alguno de sus anzuelos llegue a ganar alguna competencia importante a nivel regional, estatal o nacional. De esta manera ‘El Jarocho’ está patrocinando, proporcionando los señuelos, a un club de pesca hidrómilo que pronto participará en competencias nacionales, quienes orgullosamente usarán estos señuelos de madera fabricados artesanalmente. La elaboración de un señuelo, sin contar los tiempos de secado en la etapa de pintura, puede ser de 6 a 8 horas, pues tienen que estar bien calibrados en el peso, para lo cual son sometidos a pruebas de flotación y movimiento. Si usted es aficionado a la pesca o quiere darle un obsequio a un aficionado a este deporte, puede comprar los señuelos de “El Jarocho” en su carpintería ubicada en el comienzo de la carretera Agua Dulce-Tonalá, frente a la tienda de conveniencia Bama, en horarios comerciales.

Be the first to comment

Deja un comentario