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La fe de América no tiene límites, es un equipo que cree en sí mismo y aunque parece que la derrota está cerca, ésta no llega, las Águilas son un equipo con sangre y doblegarlos costará sangre, sudor y lágrimas. Cuando parecía que Santos daba la gran sorpresa, los de Coapa tiraron de orgullo y rescataron un empate 3-3 que les permite situarse como líderes en solitario. Y aunque se acabó la racha de victorias, su afición se fue contenta por ver que su equipo tiene un espíritu combativo.
El juego era un mano a mano entre dos equipos que han venido repuntando, y Fernando Ortiz mandó a lo mejor, el técnico no se toma nada a broma y solo le dio ingreso a Layún por Lara, que tiene molestias en un tobillo, el resto, los mejores jugadores que hoy tiene a la mano.
Y el encuentro no decepcionó, tuvo altas pulsaciones desde los primeros minutos, los dos salieron a medir su calibre, fue un intercambio de golpes de esos que emocionan a la grada. Pegó primero Santos cuando aprovechó un despiste de la defensa azulcrema y Leo Suárez tomó la pelota por la derecha, se deshizo del Cabecita y sacó un tiro con la zurda a palo contrario de Ochoa. Los laguneros sometían al líder al 8’.
Pero si algo tiene este América es capacidad de reacción y apenas movió la pelota en el centro del campo se fue al ataque, Valdés sacó un tiro que repelió Acevedo, pero el arquero lagunero la dejó viva para que Henry llegara y la mandara al fondo. En menos de un minuto América mostraba su empaque.
Con información de: Milenio
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