Rosa Onelia de la Fuente Castañares, una respetable maestra de los años “40” de la ciudad de Minatitlán. Hermana de Alejandro de la Fuente, Notario Público

Por Florencia Basulto

Municipiosur.com
En la década de los años 40, del pasado siglo XX, radicaba en esta ciudad la respetable maestra Rosa Onelia de la Fuente Castañares, hermana del honorable abogado y primer notario de esta ciudad, Lic. Alejandro de la Fuente C. Era una dama refinada, elegante; de caminar pausado, bien vestida; de acuerdo a la moda recatada de esa época, de faldas largas hasta los tobillos; peinados clásicos que retaban al viento, que por muy fuerte no lograba volar ningún cabello. Gustaba de la moderna cosmética: maquillada perfectamente, con los polvos compactos, perfumados, guardados en un pequeño y bonito estuche con un mini espejo, destacando sus labios color rojo cardenalicio; a su paso dejaba un agradable aroma femenino el del Maja de Myrurgia, un afamado perfume español inspirado en el Oriente. Vivía con su mamá Marianita, de corta estatura, rellenita, callada, imagen de las xalapeñas de esa época:, quien vestía falda negra larga, con florecitas blancas, o fondo oscuro; blusas blancas cerradas, con cuello alto y lucía con orgullo rebozo o chal. Rosa Onelia, su mamá y su hermana Teresa, vivían en la calle Juárez, en un edificio de departamentos de su hermano Alejandro, ubicado junto a la carpintería de la familia Maza del Torno y de otro edificio de la señora Nazira Náder, cerca de donde después se ubicó un estacionamiento de doña Elodia De la Fuente. Teresa De la Fuente tenía una hija de nombre Martha, quien estudió medicina y trabajó y se jubiló en la Clínica del Seguro Social de esta ciudad. Rosa Onelia impartía clases de tercer grado y se jubiló en la Primaria “Enrique C. Rébsamen”, de la que fue director el maestro Miguel A. Hernández P. Yo estudiaba en la escuela Morelos y caminaba por la calle Juárez donde la veía pasar: siempre sola, seria, discreta, distinguida, me miraba con simpatía y yo le sonreía con respeto. Escribía poemas en la revista Ecos del sureste, donde colaboraban las damas intelectuales sobresalientes en los años 50s. y 60s., las maestras: Candelaria Adriano Riveroll, Margarita Ortíz Rueda y Rosa Onelia de la Fuente. Esa revista yo la leía porque la llevaba mi mamá doña Estela a nuestro hogar, las repartían en la Seccíón 10 del STPRM. Muchas gracias.

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