Agencias
Municipiosur.com
“Cochino y trompudo”. Así está siendo considerado Octavio Romero Oropeza, director general de PEMEX quien en vez de atender las demandas salariales y prestaciones de los trabajadores petroleros, se dedica a la “grilla” en el estado de Tabasco, donde sueña con ser el futuro gobernador. En una más de sus demostraciones de desprecio hacia los trabajadores al servicio de Pemex y sus familias, mientras las negociaciones salariales se encuentran estancadas, el director, Octavio Romero Oropeza, prefiere andar de gira por Tabasco, para desentenderse y negar las prestaciones a las y los petroleros. Mientras el Sindicato Petrolero, bajo el liderazgo de Ricardo Aldana, defiende a “sangre y fuego” el recién legitimado Contrato Colectivo de Trabajo, la arrogancia de los enviados del nefasto director se manifiesta en su negativa a cumplir con las necesidades esenciales del personal. Marcos Herrería Alamina, el todo poderoso y arrogante director corporativo de Administración y Servicios, está aferrado en quitar derechos legítimos de los trabajadores de Pemex y con su actitud está provocando el rompimiento del diálogo con la intención de después culpar a la representación sindical, que lo único que está haciendo es defender a los trabajadores y sus familias y velar por su seguridad laboral, patrimonial y de seguridad social. No hay pretexto para negarle sus legítimas prestaciones a los trabajadores al servicio de Pemex cuando esta misma semana se dio a conocer, como un logro, que las ganancias de Pemex se dispararon nueve veces en el segundo trimestre respecto al mismo lapso del año pasado, hasta los 6,529 millones de dólares, impulsadas por mayores precios globales del crudo y ventas locales, así como por una devolución de impuestos. El mismo Pemex que hoy niega aumentos de acuerdo a la inflación informó el jueves que sus ingresos totales crecieron en el trimestre un 88.6% interanual, a 655,248 millones de pesos, favorecidos por un repunte del 89% en ventas internas y del 88.5% en las exportaciones, empujadas tanto por mayores precios como por volúmenes Todo eso es posible gracias al esfuerzo, profesionalismo, entrega y compromiso de los trabajadores par a quienes Romero Oropeza y su séquito solo tienen desprecio.
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