Tremenda “madriza” reciben tres jóvenes en el Malecón Costero de parte de policías estatales de la patrulla SP3250

Agencias

Municipiosur.com

Viridiana vive temerosa desde que elementos policiales presuntamente hicieron uso de la fuerza de forma injustificada en contra de ella y sus amigos. «No tengo otra palabra para describirlo más que como un evento traumático, hoy, después de la terrible situación que vivimos, sigo sin poder conciliar el sueño, despertando a horas de la madrugada, sin poder dormir de nuevo», relata la joven. Su cuerpo, así como el de Stephany y de Javier, están llenos de moretones. Acusan a los policías estatales de la patrulla SP3250 por detenerlos sin ningún tipo de justificación en el malecón de Coatzacoalcos durante la madrugada del pasado 18 de junio. Primero, cuentan, los abordaron elementos de la policía vial, quienes jamás accedieron a identificarse tras marcarles el alto y someterlos a una inspección. «No, no íbamos alcoholizados, no, no íbamos drogados, por Dios, no hicimos más que preguntar cuál era la falta cometida y querer grabar el argumento que nos daban, eso, eso fue la falta, eso detonó que a Javier casi lo estrangularan, que a ´Stephy´ la golpearan y que a mí a empujones, forcejeos y malas palabras me esposaran contra la patrulla», narra. Los tres jóvenes, originarios de Coatzacoalcos y Acayucan, han procedido conforme a derecho. Además de la denuncia por el abuso, también interpusieron una queja en la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) y ante la dirección jurídica de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP). El episodio les dejó un grave trauma y ahora esperan que, emprendiendo acciones como estas, nadie más sea víctima de los policías. También que otras posibles víctimas se animen a denunciar.
TEST DE ALCOHOLEMIA NEGATIVO
Para la mañana del 18 de junio, Javier, de profesión ingeniero civil, aún traía la ropa ensangrentada. Sus manos y codos también presentaban heridas. En su cuello había marcas del forcejeo con los elementos estatales. El joven narró que mientras circulaban por el malecón al filo de las 3:30 de la mañana en dos vehículos, uno manejado por él y otro por su hermana, cuando fueron detenidos por elementos de la Policía Vial. Pese a que, asegura, manejaban a solo 40 kilómetros por hora, una patrulla de la policía vial en Coatzacoalcos les cerró la circulación obligándolos a bajar del vehículo. «Nos bajan del coche, nos quitan nuestras pertenencias, celulares, identificaciones, tarjetas de circulación, nos golpean y amedrentan», relató el joven, apuntando que los videos fueron borrados por los efectivos, aunque pudieron recuperarlos. Los jóvenes fueron trasladados al expenal de Palma Sola bajo el cargo de conducir alcoholizados, pese a que la prueba de alcoholemia resultó negativa en los tres casos. En el caso de Stephy fue señalada de obstrucción a la justicia. Igualmente, les quitaron los dos vehículos que manejaban y tardaron horas para poder recuperarlos.
El ingeniero siente impotencia.
Aunque ya había conocido de otros casos de abuso policial, no esperó que le tocara a él. Acusó que todos en la corporación «se tapan con la misma sábana», pues unos con otros se encubren. «Están coludidos y por más que se haga una queja, no pasa de eso, de una queja. Este tipo de acciones deben parar», exige. Agregó que al ver el actuar de los elementos, sacó su teléfono celular para documentar lo que ocurría con los policías, pero fue amedrentado con sus armas de cargo. Antes de dejar las instalaciones, el video fue borrado por los elementos. A la hermana de Javier, Stephy, también la golpearon. Cuando la joven docente vio el trato del que estaba siendo objeto, Javier, al que tenían sometido por el cuello, acudió en su auxilio solamente para encontrarse con golpes, también para ella. «Me meto para quitarle las manos a las personas, en ningún momento me puse altanera, en ningún momento les insulté, en ningún momento grité, simplemente le intenté quitar las manos para que dejaran de ahorcarlo. «No recuerdo muy bien si fue una mujer policía o un hombre que me dio un golpe en la boca», relata al mostrar el labio inflamado que le dejaron las agresiones. (Con información de La Silla Rota).

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