La historia de los tacos de la “Camioneta Amarilla”. Por más de 50 años han deleitado el paladar de los porteños

Por Juan González Arjona

Municipiosur.com

Los tacos de la camioneta Amarilla La historia se traslada a principios de los años 50’s una joven pareja contraía nupcias, él de nombre Justo Naguatt Gamboa y ella Manuela Pérez Ramos. Justo se dedicaba a la labor de la carpintería y trabajaba en la funeraria Ruiz Priego fabricando los ataúdes. Los años empezaban a transcurrir de la misma forma la familia empezaba a crecer por lo que el joven padre de familia tuvo que buscar otras opciones de trabajo, así que en el año de 1967 construyó un carrito de madera de tres ruedas y se puso a vender horchata de crema de arroz y budín, lo ofrecía en el centro de la ciudad anunciándose con una campanita. Posteriormente compró una camioneta amarilla de batea y adaptó un toldo y ahí se propuso iniciar una nueva aventura en la venta de tacos de chicharrón guisado, en escabeche, picadillo, arroz con pollo entre otros en los que él se inspiró para crearlos con un sabor característico del cual enseguida fue del agrado de muchas personas. «La Camioneta Amarilla» circulaba por la ciudad y se detenía en ciertas esquinas ya que en ese entonces no tenía permitido establecerse en un lugar fijo, después de un tiempo se le brindó la oportunidad de quedarse estacionado por determinadas horas en la calle 16 de Septiembre casi esquina con Zaragoza por el sindicato de estibadores en la cual pudo brindar el servicio por alrededor de 28 años con un horario de 7:00 a.m a 1:00 p.m y durante ese tiempo le surgió la oportunidad de comprar un remolque que pintó de amarillo ya que su clientela lo identificaba con ese color. Se mantuvo en esa esquina hasta que una nueva administración del sindicato le pidió que se retirara del lugar ya que no querían que se les obstruyera su frente, por lo cual se vio en la necesidad de reubicarse en la avenida Allende entre Zaragoza e Ignacio de la Llave frente al banco Bital (ahora HSBC) en donde permanece hasta la actualidad llevando así 26 años en esa esquina brindando el servicio. El señor Justo Naguatt y su esposa Manuelita tuvieron 6 hijos. Jorge, Héctor, Teresa, Elizabeth, Esperanza y José Manuel. Siendo su hija Teresa la que ha continuado con el legado de su señor padre hasta el día de hoy, heredando de él la pasión por seguir brindando el servicio y el sazón de los guisos. Desde los más grandes hasta los más pequeños de la casa disfrutamos del sazón de los tacos de guiso de la camioneta amarilla porque son en Coatza una verdadera tradición sobre ruedas.

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