Por Ignacio Carvajal
Municipiosur.com
Siempre, estimado lector, que vea a un alcalde o diputado andando solo por los rumbos de estas tierras violentas, no piense que es porque hay paz. Invariablemente, cuando usted mire a un servidor público de alto rango como Presidente municipal o legislador, sin escolta, sin nadie que lo cuide, es por una simple y sencilla razón. No se necesita tener mucho intelecto para deducirlo. En esta tierra llena de secuestros, extorsiones, homicidios y agresiones de delincuentes que buscan el pan de cada día, nadie está exento, y hasta un grupo de señoras en Oteapan tomaron los machetes para salir en las noches a cazar malandrines. Grupos de ganaderos se han organizado en autodefensas para cuidar sus ranchos y caminos. Entonces, ¿por qué hay casos muy particulares de autoridades que caminan por el sur como si pasearan por senderos de Nuevo Orleans? Y es por que pactaron con la delincuencia y/o pagan protección. “Yo delincuencia te cuido si tú, autoridad, me cuidas, y me pagas o me dejas seguir con mis actividades tranquilamente, Y SOBRE TODO, NO ME COMBATES”, en ese sofisma se reduce la calma chicha con la cual algunos servidores públicos se conducen acá en el sur. No me puedo explicar de otra manera que el finado Clemente Nagasaki Condado Escamilla, con todo lo que representaba (es el tótem del actual grupo político que detenta el poder político en el corredor de Acayucan), no haya tenido seguridad a su lado esta mañana, lo que permitió que un solitario pistolero llegara hasta los límites de su burbuja personal para asesinarlo frente a mujeres y niños. Así que para la otra ya sabe, si ve a alguna autoridad municipal con más o menos poder en el sur, que se haga escoltar de policías o de al menos dos que tres civiles armados, piense antes que tal vez le ha tocado tomar decisiones duras para mantener la paz en su pueblo, y por no doblegarse ante los malandros, ahora deba cuidarse las espaldas.
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