La historia de Antonio de Jesús Hernández Martínez, alías “El Mara” o “El Perrón”, presunto asesino de las periodistas

Por Ignacio Carvajal

Municipiosur.com
La primera vez que supo del encierro en un calabozo, y que se sintió esposado, fue después de una riña en junio del 2009 allá en el puerto de Veracruz. Vivía y se criaba entre la peor malandrada del puerto jarocho, en la Reserva de Tarimoya, ahí, la Policía Intermunicipal Veracruz – Boca del Río le echó guante tras haber sido señalado de agredir, con otras personas, a un grupo de colonos de la Ana Carreto. En un duelo a machetazos y pedradas, Antonio de Jesús Hernández Martínez, El Mara o El Perrón, terminó trasladado a los separos de la base en Playa Linda, y posteriormente fue detenido por la Policía Ministerial y llevado al penal donde purgó una pena de tres años por haberle causado lesiones a una persona durante esa riña. A lo largo de su vida, y así, tuvo más y más intervenciones de la Policía, casi siempre por escandalizar en la vía pública o por violencia intrafamiliar, pero en agosto del 2010 la SEDENA lo detuvo en poder de diversas dosis de droga en la Reserva de Tarimoya, y fue detenido de nueva cuenta, logró su libertad y siguió con su estilo de vida. En 2012, ocurre algo que lo hizo salirse de la zona conurbada Veracruz – Boca del Río, donde incursionaba en grupos delictivos hasta los municipios como Ignacio de la Llave y Tlalixcoyan; a mediados del 2012, su media hermana mayor, de nombre Zuleyma Velázquez Martínez, es encontrada muerta dentro del maletero de un coche, en la avenida Pino Suárez, cerca de la colonia Centro del puerto de Veracruz, junto a ella estaba el cadáver de su pareja sentimental, Abel Castro Vázquez, a quienes les dejaron cartulinas con amenazas firmadas por un grupo de la delincuencia organizada, los dos cuerpos mostraban señales de extrema violencia y tortura, así como el tiro de gracia. En esos años, los Zetas y el Cártel de Jalisco Nueva Generación libraban una cruenta y sangrienta batalla por la plaza del Puerto de Veracruz, en donde finalmente el CJNG le ganó a los locales, los Zetas. Asentado en el sur de Veracruz, no cambió mucho su estilo de vida, tanto, que a principios de abril de este año, en Acayucan, El Mara o El Perrón, fue detenido con otras cuatro personas, y acusados de presuntos delitos contra la salud y cartulinas con amenazas, y fueron llevados ante el Juez de Control, en Acayucan, que encontró fallas en la puesta a disposición, y fácilmente, los dejó libres. A menos de un mes de haber conseguido su libertad, El Mara o El Perro presuntamente es identificado por las autoridades como el asesino material de la reportera Yessenia Aurora Mollinedo Falconi, y su acompañante, Johana García. Se sabe que su identificación se logra gracias a cámaras del C4 que hay en la zona, así como otros sistemas de vigilancia recuperados en el punto por personal de la Policía Ministerial, y por ello le sale la orden de aprehensión que erróneamente le ejecutaron a un joven xalapeño. En nada se parece físicamente al joven que se llama igual que él, y que fueron a detener a la capital, y que posiblemente, nunca en su vida había pisado Cosoleacaque. Se trató de un homónimo y de una pifia garrafal de la Fiscalía General del Estado que también le cobró factura al Ejecutivo. En la zona sur de Veracruz, desde Minatitlán, Cosolea, Chinameca y Jáltipan, alias El Mara ya cuenta con amplio historial sobre sus andanzas en el mundo criminal, lo que robustece la hipótesis de investigación de las autoridades de que el homicidio de las dos mujeres nada tuvo que ver con su trabajo como reporteras, sino con un ajuste de cuentas posiblemente dirigido a Johana, cuya vivienda, a modo de advertencia, ya había sido atacada a balazos en marzo del 2021. Después de que la casa de Johana es baleada la madrugada del 9 de marzo del 2021, ella se integra las filas del Periodismo con una credencial del diario El Veraz, apoyada por Yesenia Mollinedo, muy posiblemente con la idea de que el andar por la vida con una charola de prensa, y cargando un celular para hacer videos, le daría protección contra los demonios nocturnos que la amenazaban por su presunta actividad como comerciante de sustancias prohibidas al menudeo. ¿Qué va pasar con El Mara?, la tiene complicada la autoridad para agarrarlo, un tipo tan escurridizo como él, que entra y sale de los calabozos ya se las sabe de todas, todas, y la pifia con el homónimo sin duda solo le dio a ganar tiempo.

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