¿Existía bondad en los tigres dientes de sable?

Agencia

Municipiosur.com

El Smilodon fatalis, popularmente conocido como tigre dientes de sable, era un felino depredador de unos 400 kilogramos de peso y colmillos merecedores del apodo de sables que deambulaba por América hace aproximadamente entre 10.000 años y 1,6 millones. Gracias a sus temibles colmillos, esta bestia mataba a sus presas con relativa facilidad. En la mente de mucha gente, el tigre dientes de sable ocupa en el ranking de las bestias asesinas un podio análogo para su categoría al ocupado por el Tyrannosaurus rex en la suya.

Ahora, una investigación llevada a cabo por el equipo de Mairin Balisi, del Rancho La Brea, actualmente un parque natural centrado en unos espectaculares pozos de alquitrán y yacimientos paleontológicos, ha desvelado un rasgo de conducta en el tigre dientes de sable que parece contradecir esa imagen de fiera sanguinaria.

Balisi y sus colegas analizaron a fondo la reconstrucción en imágenes 3D de la morfología ósea externa e interna de un hueso de cadera de Smilodon deformado de manera peculiar. Descubrieron que la deformidad no se debía a una herida sufrida en la adultez sino a un defecto de nacimiento. Concretamente el individuo sufría displasia de cadera. Este severo problema debería haber provocado su muerte mucho tiempo atrás al ser incapaz de cazar. El hecho de que creciera hasta convertirse en adulto sugiere una estructura social que ayudaba a sus miembros a sobrevivir incluso cuando no podían cazar por sí mismos, como fue el caso de este tigre dientes de sable debido a su defecto de nacimiento.

El impresionante tamaño del Smilodon le obligaba a alimentarse de grandes herbívoros como los bisontes y los camellos para sobrevivir. Al igual que los grandes felinos de hoy en día, el Smilodon necesitaba unas extremidades traseras fuertes para ser rápido al correr tras su presa y saltar sobre ella, y para ello resultaba fundamental tener unas caderas sanas.

Es evidente que el individuo estudiado por el equipo de Balisi tuvo que recibir ayuda, probablemente de miembros de su familia que compartían con él lo que cazaban. Cojeando desde su más tierna infancia, este individuo nunca pudo cazar ni defender el territorio con la eficacia de sus familiares, pero estos no le abandonaron. La supervivencia de este gran felino hasta la edad adulta sugiere que los tigres dientes de sable conformaban grupos sociales y que los individuos de cada grupo se cuidaban los unos a los otros.

El estudio se titula “Computed tomography reveals hip dysplasia in the extinct Pleistocene saber-tooth cat Smilodon”. Y se ha publicado en la revista académica Scientific Reports.

Con información de: Noticias de la Ciencia

Be the first to comment

Deja un comentario