“Cochinos y Trompudos” en el PEMEX de Octavio Romero Oropeza. En el “escándalo nacional” de los muelles de la Terminal Marítima de Pajaritos, los cuales se caen a pedazos, optaron por “reventar” a dos trabajadores de la Sección 11 de Nanchital, en vez, también, de “apretar” a Jorge Luis Basaldua y Pedro Flores Reyes. Los “corridos” por poner en peligro la “seguridad” de PEMEX son: Ricardo Castelo Castillo y Javier Montiel Hernández. El “pecado” de Castelo y Montiel, fue salir en el noticiario de Denise Marker, de Televisa. Ramón Estaraneta Jiménez, alto ejecutivo de la Terminal Marítima de Pajaritos lo tiene bajo investigación PEMEX, pues al parecer no aplico en forma correcta y honesta el presupuesto para el mantenimiento de la Terminal Marítima. Mucha será la “pus podrida” que saldrá de la Terminal

En el PEMEX de don Octavio Romero Oropeza, las escaleras de la corrupción se barren de “abajo para arriba”. En el PEMEX de don Octavio Oropeza, no se aplica el gran “dicho” del Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, quien a cada rato afirma que en su gobierno, pero sobre todo en las empresas propiedad del Estado, como es PEMEX y la CFE, se barren las escaleras de “arriba, para abajo”. ¡Señores!, ¿saben quiénes fueron los “sacrificados” en los escándalos públicos de los muelles de la Terminal Marítima de Pajaritos, los cuales se están cayendo a pedazos por las malas condiciones en que se encuentran?, pues dos trabajadores de PEMEX y socios de la Sección 11 de Nanchital. Ricardo Castelo Castillo, Supervisor A, con nivel 26, en el Departamento de Laboratorio y Javier Montiel González, Marinero Amarrador, con ficha 378504, del Departamento de Muelles y Amarres de la Terminal Marítima de Pajaritos, les notificaron que ya no trabajan para la empresa petrolera. ¿Cuál fue el pecado de Ricardo Castelo y Javier Montiel para que PEMEX les rescindiera el contrato?, simple, haber denunciado a nivel nacional que los muelles de la Terminal Marítima de Pajarito están en malísimas condiciones por lo que un día de estos se puede registrar un grave accidente. El otro gran pecado de Ricardo Castelo, fue su “protagonismo”, ese que le encanta, pues a principios de julio, él encabezo la “noticia principal” en el noticiario “En Punto”, con Denis Maerker, donde a bordo de una “lancha petera” llegó con camarógrafos y reporteros de Televisa, para señalar los puntos donde los muelles se están derrumbando. En dicha información de carácter nacional, el entrevistado, es decir, Castelo, con la escenografía de los muelles destruidos atrás de él, alerto del grave peligro que corren sus compañeros al trabajar en un área que está en malas condiciones. Estos acontecimiento noticiosos, fue tomado por los altos funcionarios de PEMEX, en un solo sentido, que Castelo y Montiel pusieron en peligro la “seguridad” de PEMEX. ¡Señores!, al final de cuentas, en efecto, “el hilo se rompió por lo más delgado”, y aquí lo “delgado” fueron los trabajadores sindicalizados: Ricardo Castelo Castillo y Javier Montiel González. ¿Saben que es lo que más irrita de esta acción?, que don Octavio Romero Oropeza, director general de PEMEX, no toco, “ni con el pétalo de una rosa” a los ejecutivos de la paraestatal que deben de tener en óptimas condiciones las instalaciones de la Terminal Marítima de Pajaritos, y aquí hay que citar los nombres de: Jorge Luis Basaldua Ramos, director general de PEMEX Transformación y Pedro Flores Reyes, titular de la Terminal Marítima de Almacenamiento y Servicios Portuarios. En esta vida se puede ser cochino, pero nunca trompudo, y aquí, en el despido de Ricardo Castelo y Javier Montiel, a los “altos mandos” de PEMEX les creció bastantito su “trompita” al “poner de patitas en la calle” a un par de obreros sindicalizados, cuando la vara tuvo que haber sido pareja para todos. Si los muelles en la Terminal Marítima de Pajaritos se están “cayendo a pedazos”, también es culpa de Jorge Luis Basaldua y Pedros Flores, quienes al tener en “malas condiciones” los muelles demuestran su falta de capacidad para resolver los problemas que se presentan en sus áreas de influencia. ¿Por qué chingar a un par de obreros y no hacer lo mismo con Basaldua y Flores?, eso es lo que nadie se explica y lo que no tiene sentido. Don Octavio Romero tiene la obligación moral de revisar este asunto, pues no toda la vida se la va a pasar “reventando” a los trabajadores del STPRM, y “protegiendo” la irresponsabilidad de sus colaboradores, como son en el presente caso: Jorge Luis y Pedro. Los datos duros: 1.-Ramón Estaraneta Jiménez, alto ejecutivo en la Terminal Marítima de Pajaritos, en breve, será el otro gran “sacrificado” en PEMEX. ¿Por qué Estaraneta” será “reventado”?, por la simple y sencilla razón que desde hace algunas semanas está siendo “investigado” por PEMEX y la Unidad de Inteligencia, pues al parecer el señor no aplico en forma correcta y honesta los recursos para el mantenimiento de la Terminal Marítima. El caso de Ramón Estaraneta lo abordaremos pronto tomando como base que en la investigación que se le hace saldrá mucha “pus podrida”. 2.-Los ejecutivos de PEMEX, en especial don Octavio Romero Oropeza, en breve vivirán varios “escándalos nacionales”. Es un hecho que Ricardo Castelo Castillo y Javier Montiel Hernández, con cientos de trabajadores petroleros, de los llamados “disidentes”, van a tratar de hablar con don Andrés Manuel López Obrador, ahora que el 18 y 19 de septiembre el Presidente de la República ande por Coatzacoalcos. Fin del comunicado. (Artículo Escrito Por Federico Lagunes Peña).

1 Comment

  1. Es interesante ver como se desvirtúa la verdadera razón por la que supuestamente están rescindidos los 2 trabajadores en cuestión, la cual fue haberse introducido e introducir, en un área restringida a personal ajeno a la paraestatal, sin ninguna autorización, permiso. Les recuerdo el caso de hace pocos años en la refinería de Minatitlán donde trabajadores sin autorización introducieron a «Cepillin» a las instalaciones y como resultado en esa ocasión resultaron rescindidos de su trabajo los trabajadores responsables. Claro también está el exhibir la vulnerabilidad de las instalaciones y la falta de mantenimiento por canales no adecuados faltando al código de ética como trabajadores y funcionarios públicos.

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