Por Florencia Basulto Nelsón
Municipiosur.com
Desde ayer martes, autoridades municipales de comercio avisaron a los vendedores ambulantes, semifijos y todos los que se concentran en ese mercado al aire libre, que tenían que suspender actividades por tiempo indefinido, en prevención de la tercera ola de coronavirus y delta. Observamos que 3 o 4, permanecerán hasta hoy, lo mismo que quienes se ubican en la cuchilla del parque hasta Zamora. Me comentaron que habían sido ubicados en el malecón, pero lo encontramos desolado, los esquiteros se fueron a su casa. En la calle Iturbide, que el alcalde Polo Torres recortó para la Plaza del Esquite, con su monumento al Manco del Espanto y ubicar a estos comerciantes, por compromiso de campaña, todos los días se aglutina gran cantidad de personas para comprar: elotes y esquites, marquesitas, chicharrones de harina, churros, papas “a la francesa”, malanga y camotes fritos, ciruelas y nanches curtidos, hot cakes y el champurrado y atole de un ambulante que se agrega al conjunto. En el parque asistieron menos enamorados, desempleados y jubilados que se reúnen para hacer “grilla”; los que ofrecen pulseritas de cuentas de vidrio, las chiapanecas con sus huipiles y los que venden hasta almohadas. En la Plaza del Esquite no vimos al que canta salmos, ni al que toca el violín. Me comentaron los “boleros” de calzado, quienes se veían muy tristes que, frente al parque, la calle Hidalgo se reabrirá para el paso vehicular por un solo carril que ya fue trazado. En la administración de Pablo Pavón se cerró ese tramo para hacerlo peatonal, comerciantes de CANACO, entre ellos Anita Maza de Castañeda, asesorada por el PAN, tramitaron una demanda que nunca prosperó, en plena calle se instalaron las fuentes de la jarocha y la tehuana, la columna de la “Victoria alada”, en “cantera rosa”, sin faltar un kiosko, similar al que «desapareció» en los años 50. Se dice que el arquitecto no hizo los cálculos correctos y se excedió en adefesios con los que la calle se tuvo que invadir. Todo fue un fiasco y pues no siempre se cumple el adagio que “Todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar. Muchas gracias.
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