Alejandro de la Fuente, un histórico Notario Público y político de Minatitlán. Una carrera profesional muy brillante

Por Florencia Basulto Nelsón

Municipiosur.com
Hace muchos años llegaron a esta ciudad el Lic. Alejandro de la Fuente Castañares y su distinguida esposa Elodia Beaureard Rivera, con un modesto equipaje: sus ropas, un título profesional y muchos sueños y esperanzas. No eran ricos, se dedicaron a trabajar, ella el doble que su esposo: administraba la Notaria y atendía su salón de belleza “Elizabeth», en esa época que la moda era enchinarse el pelo, con la cabeza metida en un casco como de astronauta. De la Fuente Castañares nació en Xalapa, estudió en la Escuela Cantonal y en el Colegio Preparatorio y se tituló de abogado en la Facultad Jurídica Veracruzana con promedio de 10. En el Distrito Judicial de Cosamaloapan se inició en la carrera de Derecho como Agente del M. P. Contrajo nupcias con la señorita Elodia Beauregard Rivera, feliz matrimonio del que nació un solo hijo: Alejandro, abogado y Notario Público, igual que su querido padre. Hombre recto, De la Fuente Castañares, fue síndico en la comuna de don Delfino Santos Fernández. Doña Elodia, dama honesta y entusiasta, tenía una letra muy bonita y escribía en los protocolos notariales, sumando 42 tomos y 16 500 escrituras a la muerte de su esposo. El apellido Beauregard es distinguido y nos recuerda a la nobleza francesa y sus castillos de ensueño. Al terminar su carrera de Derecho, sus padres pidieron a Alejandro Jr. que regresara y permaneciera con ellos y él, como buen hijo, se reintegró a su hogar, se dedicó a litigar, a ayudar en la Notaría y en el salón de lectura se distraía con el Tesoro de la Juventud, regalo de su padre. Se casó con la enfermera Delfina García Aguirre, quien estudió Medicina y Radiología e Imagen. Sus hijas: Elizabeth, se tituló en Ciencias y Técnicas de la Comunicación; y Alejandra es Licenciada en Derecho. Hombre culto, De la Fuente Beauregard fue síndico en la comuna de Perfecto Aguirre. También es un magnífico escritor, quien en su libro “Fracciones de mi vida, fracciones de mi obra”, relata con estilo propio: impresiones y anécdotas de sus viajes por Paris, New York y Hawai; su pasión por la motonáutica y el tenis. Exalta a Miguel Ángel, nos lleva al mundo rotario y escribe de sus aspiraciones a la presidencia municipal que, de haber logrado, viviríamos como en el Minatitlán de ayer: seguro limpio, amable, progresista, alegre y bonito. Muchas gracias.

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