Nuevo plástico infinitamente reciclable

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Los plásticos forman parte de muchos productos que utilizamos a diario. Su reciclaje deja mucho que desear, como atestigua la inmensa cantidad de basura plástica que está por todas partes, no solo en los vertederos, y que puede tardar siglos en descomponerse.

Buena parte de esta problemática surge del hecho de que en realidad los plásticos nunca fueron diseñados para ser reciclados. La necesidad de hacerlo se reconoció mucho después.

Este es el punto de partida de una línea de investigación y desarrollo en la que han estado trabajando, entre otros, Brett Helms, Corinne Scown, Jay Keasling, Kristin Persson y Nemi Vora, todos del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley (Berkeley Lab) en Estados Unidos.

Hace menos de dos años, Helms anunció la invención de un nuevo plástico que podría hacer frente a la crisis de los residuos. Llamado polidiketoenamina (o polidicetoenamina, o simplemente PDK), el material tiene todas las propiedades útiles de los plásticos tradicionales, al tiempo que evita los escollos medioambientales, ya que, a diferencia de los plásticos tradicionales, los PDK pueden reciclarse indefinidamente sin pérdida de calidad.

Ahora, el equipo ha publicado un estudio que muestra lo que se puede conseguir si los fabricantes empiezan a utilizar los PDK a gran escala. ¿El resultado? El plástico a base de PDK podría ser rápidamente competitivo desde el punto de vista comercial frente a los plásticos convencionales; y los productos hechos con PDK serán más baratos y sostenibles con el paso del tiempo.

Según algunas estimaciones, hasta la fecha se han fabricado más de 8.300 millones de toneladas de plástico convencional, y la gran mayoría ha acabado en vertederos o plantas de incineración de residuos. Una pequeña proporción de plásticos se envía a reciclar «mecánicamente», es decir, los objetos de plástico se funden y se vuelven a transformar en nuevos productos. Sin embargo, esta técnica tiene un beneficio limitado. La propia resina de plástico está formada por muchas moléculas idénticas (llamadas monómeros) unidas en largas cadenas (llamadas polímeros). Pero para dar al plástico sus múltiples texturas, colores y capacidades, se añaden a la resina aditivos como pigmentos, estabilizadores térmicos y compuestos ignífugos (retardantes de llama). Cuando se funden muchos plásticos juntos, los polímeros se mezclan con un montón de aditivos potencialmente incompatibles, lo que da como resultado un nuevo material con una calidad mucho menor que la resina virgen recién producida a partir de materias primas tradicionales. Por ello, menos del 10% del plástico se recicla mecánicamente más de una vez, y el plástico reciclado suele contener también un poco de resina virgen para compensar la disminución de la calidad.

Los plásticos PDK evitan por completo este problema: los polímeros de su resina están diseñados para descomponerse fácilmente en monómeros individuales cuando se mezclan con un ácido. Los monómeros pueden entonces separarse de los aditivos y reunirse para fabricar nuevos plásticos sin pérdida de calidad.

Las investigaciones anteriores del equipo de Helms demuestran que este proceso de «reciclaje químico» consume poca energía, emite poco dióxido de carbono y puede repetirse indefinidamente, creando para los materiales de este tipo un ciclo de vida completamente circular en vez del problemático ciclo de vida que hoy está claro que tiene el plástico tradicional.

El Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley está abierto a colaboraciones con empresas para impulsar el uso del nuevo plástico PDK.

Con información de: Noticias de la Ciencia

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