Por Florencia Basulto Nelsón
Municipiosur.com
Procedente de La Paz, Baja California S. a las 4 de la tarde del 23 de marzo de 1994, el candidato del PRI a la presidencia de la República, Luis Donaldo Colosio, arribó al Aeropuerto de Tijuana; media hora después en una camioneta Blazer llegó al mitin en Lomas Taurinas, donde se reunían unos 4 mil colonos, el doble de lo previsto; después dialogaría con los maestros; a las 9 de la noche cenaría con elementos de la sociedad civil y dormiría en esa capital. Una hora después se presentó Diana Laura Riojas. Su primer círculo de guardaespaldas, del Estado Mayor Presidencial, avanzaba en torno suyo, en medio de empellones de la multitud. A las 17.09 horas terminó su discurso con la frase: ”En Tijuana, como en Baja California vamos a ganar”, y se dirigió con su comitiva, de regreso a la Blazer. Sonaba fuerte la canción, La culebra, de la Banda Machos. Ex policías del grupo Omega, quienes formaban un segundo anillo de seguridad en torno de Colosio, intentaron formar barreras para darle paso, pero fueron rebasados por la aglomeración. Frente a Luis Donaldo, caminaban: el coronel Federico Reynaldos del Pozo y el mayor Germán Castillo; detrás de él, el general Domiro García Reyes; a su izquierda, el ex policía Fernando de la Sota y a su derecha, el teniente Miguel Cimbrón. A las 17.12, cuando Colosio había recorrido 13 metros en la explanada, un individuo penetró el cerco de seguridad, puso un revólver Taurus, calibre 38, muy cerca de su oído derecho y disparó, enseguida, otro balazo lo alcanzó en el abdomen. Colosio se desplomó inconsciente, sangrando por la cabeza. En medio de la confusión, el presunto asesino, Mario Aburto fue detenido. Luis Donaldo era trasladado en su camioneta, pero pocos metros después lo cambiaron a una ambulancia que, 10 minutos después, arribó al Hospital Gral. de Tijuana. A las 17.20 ingresó a Urgencias en paro respiratorio. Le practicaron una craneotomía y una laparotomía, pero era imposible salvarle la vida. A las 18.55 el candidato tuvo un paro cardiocirculatorio irreversible. Fue declarado muerto a las 19.45 horas, tiempo del Pacífico y una hora después se anunciaba su muerte. Un crimen político de esa magnitud no se había visto desde 1928, cuando Álvaro Obregón, presidente electo, fue asesinado en el restaurante «La Bombilla” de la Ciudad de México. Muchas gracias.
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