El sorprendente origen genético de la sangre roja en el reino animal

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Tener sangre roja no es exclusivo de los humanos ni de los mamíferos. Este color proviene de la hemoglobina, una proteína compleja especializada en el transporte del oxígeno por el sistema circulatorio de los vertebrados, pero también en anélidos (una familia de gusanos cuyos miembros más famosos son las lombrices de tierra), moluscos (especialmente los caracoles de estanque) y crustáceos (como las «pulgas de agua»). Se pensaba que para que la hemoglobina apareciera en especies tan diversas, tuvo que ser «inventada» varias veces durante la evolución, de manera independiente. Sin embargo, lo descubierto en una nueva investigación echa por tierra esa suposición tan arraigada.

Los autores del estudio, del Instituto Jacques Monod (dependiente del Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS) y de la Universidad de París, ambas entidades en Francia), así como de la Universidad de San Petersburgo en Rusia, la de Río de Janeiro en Brasil, y otras instituciones, hicieron su asombroso descubrimiento a partir de análisis de gusanos marinos de la especie Platynereis dumerilii, que tienen sangre roja.

A ese tipo de gusano se le considera un animal que evolucionó lentamente, porque sus características genéticas se parecen bastante a las de un importante antepasado marino de la mayoría de los animales, el Urbilateria. Este es el ancestro común más reciente de los animales con simetría bilateral.

Muchos animales, incluyendo el Ser Humano, tienen esta simetría bilateral que, consiste, a grandes rasgos, en un cuerpo que se podría dividir en dos mitades coincidentes trazando una línea por el centro.

Algunos animales sin simetría bilateral son las medusas y las esponjas, seres con un cuerpo más “primitivo”, que carecen de órganos complejos como los que poseen muchos animales con simetría bilateral, a los que se tiende a considerar como de “diseño” más “moderno”.

Gracias a los gusanos Platynereis dumerilii y a la lenta evolución de esta especie, el equipo de Solène Song ha demostrado que, si bien la hemoglobina apareció independientemente en varias especies, en realidad desciende de un solo gen transmitido a todos por su ancestro común más reciente.

Así pues, todos los seres de sangre roja debemos esta característica a un único gen ancestral que compartimos todas estas especies.

El estudio que ha culminado con esta revelación se titula “Globins in the marine annelid Platynereis dumerilii shed new light on hemoglobin evolution in bilaterians” y se ha publicado en la revista académica BMC Evolutionary Biology.

Con información de: Noticias de la Ciencia

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