Muere el gran periodista y fotógrafo porteño Guillermo de la Cruz Estudillo. Ernesto Malpica nos da su reseña profesional y personal

Por: Ernesto Malpica Hernández

Municipiosur.com

Memo de la Cruz Estudillo, como lo llamaban los cuates, era un tipazo lleno de alegría, con la sonrisa y la broma en sus labios, siempre respetuoso, no fue solamente un simple fotógrafo, si no que se convirtió en un excelente recabador de datos, haciendo pareja con un excelente redactor, como lo fue Julio Guillermo Cerecedo, quien desde su máquina escribía todo lo que su tocayo le contaba a detalle del suceso o acontecimiento, que de manera cotidiana se encontraba durante sus recorridos por las fuentes policiacas o de otros eventos, al día siguiente los lectores disfrutaban de una amplia información, producto de la genialidad de los dos Memos. La lamentable noticia de su deceso se dio a conocer la tarde del domingo por grupos de amigos de Whatts apps que daban cuenta del fallecimiento de Guillermo Estudillo a la edad de 80 años, en su domicilio. Memo, tras la venta del periódico Diario de Sotavento, allá por los años 80, logró acomodarse en el Ayuntamiento en donde sirvió por muchos años como fotógrafo, cubriendo los eventos de las autoridades, en los últimos años, debido a su avanzada edad, se la pasaba en la oficina de prensa, encargándose de la distribución de los periódicos locales que les hacían llegar a los funcionarios. Guillermo, deja un gran legado a sus hijos y amigos, su profesionalismo, su pundonor y trabajo, además de esa alegría que le caracterizaba. De la Cruz Estudillo, tiene un sinnúmero de anécdotas; cómo no recordar aquella cuando de manera traviesa en su recorrido por la morgue del antiguo hospital civil, después de tomar la foto al cadáver, solía amarrar o hacer nudo a la sábana que cubría la cabeza del muertito, señal inequívoca de que ya había pasado Estudillo y para que al siguiente fotógrafo o reportero le costara trabajo estar desamarrando la sábana para imprimir la fotografía, o aquella otra en las convivencias, en donde Memo nos daba ventaja para tomar cerveza, pues él las consumía de inmediato, como bebedor, nadie le daba el kilo al famoso «Chita», como también le decían sus amigos. Desde estas líneas nos solidarizamos por la pena que embarga su fallecimiento a sus hijos Guillermo y Felipe para que encuentren pronto consuelo en tan doloroso trance. El duelo se recibe desde anoche en la sala funeraria del Sindicato Único de Empleados Municipales en la colonia Petrolera.

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