La ilusión del año que viene

Se dice

Por: Maquiavelo
Todos los opositores del gobierno de Morena tanto políticos como empresarios, periodistas y hasta articulistas como el veracruzano y exprocurador de la república, Ignacio Morales Lechuga cifran su esperanza en los resultados electorales del próximo año.

Viven la ilusión de que los ciudadanos van acudir a las urnas para votar en contra de la administración federal de Andrés Manuel López Obrador. Han consultado con sus amigos y compañeros de trabajo y coinciden que tienen la misma idea de reprobar la gestión presidencial del tabasqueño.

Pareciera que existe un consenso desfavorable para la cuarta transformación, nada más que se trata del sector en los que ellos se desenvuelven de la gente privilegiada que posee grandes recursos económicos y viejos militantes de los otrora partidos mayoritarios como son el PRI, PAN y PRD.

Lo único malo es que son una minoría, el pueblo de México en su gran mayoría, donde predominan los pobres, ellos, no están con los fifís y, si van a votar porque siga Morena en el poder.

Es una diferencia de la población mexicana muy grande.

La tragedia como negocio

El problema de la pandemia que tanto afectó a la economía del país con el cierre de negocios y el despido masivo de trabajadores, afectó seriamente también a los medios de comunicación al dejar las empresas de anunciarse y de una manera especial a los periódicos ante el avance de los tradicionales medios audiovisuales y los digitales de los impresos.

Observando los periódicos nacionales y locales de la entidad veracruzana, ahora se defienden con la publicación de esquelas, el Reforma de la Ciudad de México llevó hasta una sección completa para estos eventos mortuorios. Increíble que la tragedia se convierta en un negocio.

Los sueños mafufos

Al cumplirse los dos años del gobierno de Cuitláhuac García se realizó una campaña de los políticos y medios opositores muy intensa de que se retiraría del cargo. Esa especulación se debe a que el que lo sucediera como interino no requiere el proceso electoral y el Congreso local, donde Morena tiene mayoría decidiría quien sería el sustituto.

La orden fue ¡Quédate en casa!

De esas cosas raras que no tienen ninguna explicación al llegar esta mañana a mi escritorio me encontré un recado de la dirección general de este periódico, donde me informan que por motivos de protección al personal de este órgano informativo me piden de la manera más atenta que me quede en mi casa… durante una catorcena. Me obligan a un confinamiento como si estuviera contagiado del Covid-19.

Me dirigí a la jefa de recursos humanos y le pedí que cual fue el motivo de mi retiro obligatorio. Le dije que no estaba enfermo, si bien tosía de vez en cuando, como recuerdo de que había sido un fumador y de una vieja neumonía, pero fuera de eso no tenía ningún otro síntoma sobre la epidemia que asola al país.

Son órdenes del jefe fue la única tajante respuesta. Al ver la desesperación en mi rostro, creo que se compadeció y cambiando el tono enérgico de su voz, me dijo: tómelo como que le adelantaron sus vacaciones de fin de año. Es decir que pasaré la navidad y el año nuevo en el trabajo, le repliqué.

Encogió los hombros la psicóloga Nancy Moreno y entendí que me mandaba por un tubo. Era mi boleto de cumplir el ordenamiento de ¡Quédate en casa!

Aprovecho este espacio para pedirle a mis cuatro lectores el motivo de que esta columna dejara de aparecer durante la próxima quincena y por lo tanto descansar de esta pesadilla editorial.

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