Por Ignacio Carvajal
Municipiosur.com
Al interior de diversos círculos políticos y sociales en Veracruz, sobre todo en el sur, comienza a circular la sospecha de que el ataque a la casa del alcalde de Acayucan, Cuitláhuac Condado Escamilla, pudiera tratarse de un show armado, de parte de su grupo político, que busca desviar la atención de temas fundamentales, como preguntas claves que surgen en torno a la administración pública, y el desarrollo del gobierno municipal de Acayucan en los últimos casi 3 años, mismo periodo en el cual los hechos violentos se han multiplicado en Acayucan, dejando muy en claro que en el territorio donde gobierna Condado Escamilla, son los señores del mundo sórdido quienes dictan la hora y el día en que se decide la vida y la muerte, y en donde su Presidente municipal ha renunciado a la consagrada obligación constitucional de garantizar la seguridad para el pueblo, pues el señor, siempre que le preguntan del tema, le avienta la bolita al gobierno estatal, afirmando que desde hace mucho ellos son los responsables de este tema. Ojalá en su próxima campaña política, Condado Escamilla se sincere y pretenda buscar el voto diciendo que la seguridad no será su prioridad, sino que esperara a que otros se la resuelvan. A ver quién vota por él o sus parientes que igual ya suenan como suspirantes para las elecciones del 2021. Y estos comentarios surgen a raíz del atentado, también contra su casa, contra el ex alcalde Marco Martínez Amador, quien usó este hecho lamentable como plataforma para jalar reflectores y impulsar aún más su precampaña política, pues también anda desesperado en su carrera electorera. Más suspicacias surgen ante el ataque al domicilio del edil, luego de que a primera hora ya circulaban sus declaraciones atribuyendo los hechos a una reacción por sus exigencias, al gobierno de Veracruz, para que manden más policía y que haya de paz en el municipio. Los que sospechan que se trata de un teatro al puro estilo José Murat Casab, piensan que puede ser incluso una vía para enrarecer más el ambiente, desviar la atención o quitarle presión al edil, en torno a posibles investigaciones que ya hay en el gobierno de Veracruz por diversos temas, pero sobre todo, por los altos índices de violencia en su cabecera. Lo bueno, bendito Dios, que nadie salió lesionado, ojalá la Fiscalía se apure a investigar pronto y despeje dudas.
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