Jubilados de la sección 26 del sindicato petrolero, en Las Choapas, están endrogados “hasta las manitas”. Ni para la muerte alcanza

Por Felipe García Hernández

Municipiosur.com

Cuando un trabajador petrolero jubilado fallece, son 50 mil pesos que se le otorga a su familia, siempre y cuando no sea deudor. Triste realidad es la que después de muerto, viven las familias de los socios adscritos al departamento de Jubilados en la sección 26. Y es que se considera una pérdida de dinero si algún trabajador con deudas que superan los 50 mil pesos muere, debido a que su familia ya no tiene derecho a percibir nada. En cambio si la cantidad que haya quedado a deber es menor, se dará únicamente la diferencia, es decir, lo que se resta para liquidar el pago Post Mortem. Lamentablemente la mayoría de los socios que representa el presidente Salvador Toledo Santiago, se encuentran endeudados por no saber administrarse. Desde que inició el año 2020, tampoco se ha informado como se encuentran los estados financieros en sus ingresos y egresos en las cajas de ahorros y préstamos. Para variar, al jubilado fallecido que haya dejado deudas, se le apoya nada más con los servicios funerarios y hasta ahí se termina todo compromiso.