Por Ignacio Carvajal
Municipiosur.com
Erika Deseano Deseano era una mujer muy querida y estimada en Isla.
Su asesinato ha indignado a la sociedad de este municipio y ha impactado en la región al haberse tratado de un crimen plagado de odio. Brutal y espantoso.
La forma en que fue encontrada, plasma claramente el desprecio que sentía el o los agresores mientras la atacaban sexualmente.
Quizás, sabedores de que Erika era lesbiana, la embestida resultó más brutal y humillante.
El cuerpo semi desnudo, con el pubis al aire, en busca de humillarla por completo.
La cara de la joven cortadora y cargadora de piña, llena de golpes, inflamada, los labios agrietados y los brazos moreteados en señales de lucha.
Lo más degradante para esta integrante de la comunidad LGBTTTI, sus piernas, desde los tobillos, amarradas a una pared dentro del inmueble donde resultó salvajemente ultrajada, a unos pasos de las instalaciones de la Policía Federal.
Sus extremidades inferiores, atadas con los cables de electricidad, completamente abiertas, por la fuerza, como señales del acto fálico, del castigo, la humillación y la muerte a la que fue condenada por el o los atacantes.
La brutalidad, vesania y odio contra las personas LGBTTTI expresada por completo en el cadáver de Erika Deseano.
En la escena del crimen, su familia admitió que ella estaba distanciada por el constante consumo de alcohol.
Que trabajaba muy duro cortando y cargando piña o a veces atendiendo un bar, y que lo poco que obtenía en esos empleos, se lo iba a beber con sus amigos, lo que le generaba problemas con sus seres amados.
Contaron que no tenía pareja, pero sabían de sus preferencias, por eso era mejor conocida como «La Niño», en clara alusión a su orgullo gay.
Antes de ser asesinada, en enero del 2018, después de un intenso aguacero en Isla, Erika le tomó foto a un arcoíris que se apreciaba desde el monumento a La Piña, su área de confort: «Este es el arcoíris de la buena suerte», escribió en sus redes sociales. En su muro de facebook, sin embargo, constantemente escribía mensajes sobre su tristeza, el dolor de vivir en el infierno del alcoholismo y la soledad.
En varios de ellos, había deseado morir, y ayer le tocó sumarse a la lista de personas LGBTTTI asesinados brutalmente en Veracruz, estado que ya repunta en el plano nacional por el alto número de personas de esta comunidad que son asesinadas y cuyos casos permanecen en la impunidad, al haber poco interés en las autoridades para resolver los crímenes con agravante de odio. (Tomado del Facebook del periodista, Ignacio Carvajal).