Todo lo que necesitas saber sobre el ASMR

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¿Has notado alguna vez una sensación particular, una especie de hormigueo en el interior de tu cabeza, que a veces recorre parte de tu cuello y columna vertebral, mientras estás expuesto a una serie de estímulos visuales y sonoros? No te preocupes, no te pasa nada raro, eres el feliz poseedor de la capacidad de experimentar un fenómeno llamado ASMR, hasta hace poco prácticamente desconocido, y que sienten millones de personas en el mundo, permitiéndoles alcanzar un estado de relajación especial.

Suele comenzar de forma inesperada, mientras ves a una persona cortándole el pelo a otra, o mientras escuchas el monótono discurso, de tono bajo, de una maestro en la escuela. Son numerosos los estímulos visuales o sonoros que pueden desencadenarlo. Entonces, sin saber cómo, empiezas a sentir una sensación particular, un cosquilleo de intensidad variable, a menudo en la zona frontal de la cabeza, pero que en otras personas abarca una mayor superficie y que incluso se prolonga más allá.

Lo sucedido llama la atención, no en vano supone una sensación agradable, relajante, extraña, pero son pocas las personas que, hasta hace poco, sabían lo que les estaba sucediendo, más aún cuando suele ocurrir desde la infancia, cuando nadie nos ha hablado de ello ni es fácil atreverse a hacerlo, debido a la rareza del fenómeno.

Por la misma razón, este es poco conocido y ha sido muy poco estudiado, como si no existiera para la ciencia, que lo ha ignorado hasta muy recientemente, entre otras cosas debido a la dificultad de su análisis en un entorno controlado.

Ese curioso cosquilleo u hormigueo tiene un nombre: ASMR, que procede de las siglas inglesas de “Autonomous Sensory Meridian Response”, o “Respuesta Sensorial Meridiana Autónoma”. Se trata de un nombre descriptivo, por cuando se sabe que es desencadenado por algún factor que se canaliza por nuestros sentidos, y que muestra una breve evolución creciente e involuntaria.

Se ha hablado de la liberación de algún neurotransmisor en el cerebro que explique o justifique la sensación biológica, afectando a parte del sistema nervioso, pero no está claro cuál (quizá la dopamina). Lo que sí es más evidente es el conjunto de factores que lo desencadenan, los llamados “detonantes” o “triggers”. En general, se dividen principalmente en estímulos visuales y auditivos, con algunos de ellos más habituales que otros, y siempre teniendo en cuenta que no todas las personas se sienten estimuladas de igual modo y por los mismos detonantes, los cuales podrían incluso producir rechazo.

Uno de los más importantes, sin duda, es la voz humana susurrando, y uno de los detonantes que nos puede dar pistas sobre las razones de la existencia del ASMR. Son igualmente frecuentes los sonidos de líquidos, los sonidos realizados con la boca, los golpes repetitivos en diferentes tipos de superficies, etc. Visualmente, se consideran detonantes ciertos movimientos calmados, como pintar un cuadro, ver cortar el pelo de otra persona, contemplar a un niño jugar en silencio, el desplazamiento de manos frente a nuestra cara, etc.

Ambos tipos de detonantes se mezclan en situaciones de atención personal, por ejemplo, cuando una persona nos atiende en un entorno lúdico, médico, etc.

Con información de: Noticias de la Ciencia