La “Caída” de Tarín Chávez de la policía de Coatza en los 80´. Historia Narrada por el gran periodista, Ernesto Malpica

Por Ernesto Malpica Hernández

Municipiosur.com

Sucedió en el gobierno de los 80 de Agustín Acosta Lagunes, ese que se distinguió por la violencia y los abusos de sus colaboradores en nuestro lindo Veracruz, principalmente en Seguridad Pública a donde llegaban gente que no era del terruño, pero que venían a esos elevados cargos por amiguismo o compadrazgo con el gobernador en turno, tal y como pasó con la llegada del rudo general Mario Arturo Acosta Chaparro, nombrado director de Seguridad Pública, quien a su vez traía a su gente proveniente del norte del país, muchos hasta con nexos en el narcotráfico, para incrustarlos en inspecciones de policías en determinadas ciudades o municipios del Estado.
Acosta Chaparro, que al parecer no tenía ningún lazo familiar con Acosta Lagunes, precedido de gran fama por haber participado en la llamada “Guerra Sucia en México” por combatir a la guerrilla en Guerrero y principalmente a Lucio Cabañas y haber rescatado al gobernador de aquel Estado Rubén Figueroa Figueroa, tuvo como premio el llegar a Veracruz para hacerse cargo de la dirección de Seguridad Pública, trayendo consigo al mayor Gustavo Tarín Chávez, también de mala fama por haber participado en esos operativos.
Pero qué culpa tenía Coatzacoalcos para que nos mandaran como jefe policiaco a Tarín Chávez, quien desde que asumió el cargo comenzó a mostrar acciones arbitrarias y a dar protección a grupos de estafadores como los de la llamada “bolita”, por lo que la prensa y los reporteros de la fuente policiaca iniciaron críticas en contra del recomendado de Acosta Chaparro.
LA AGRESIÓN A PERIODISTA
Entre los críticos de Tarín Chávez, se encontraba el periodista Carlos Velasco Jara, mejor conocido como “Cevejara”, quien tuvo el valor de cuestionarlo sobre la protección a los integrantes de la “bolita” que con su juego se instalaban en los mercados de la localidad para estafar a incautos a quienes despelucaban de su dinero, pues nunca adivinaban en donde quedaba la maldita bolita.
Esa mañana en los bajos del palacio municipal, que era donde estaba la Inspección de Policía, Cevejara hacia agudas preguntas a Gustavo Tarín, que montó en cólera cuando lo cuestionaron sobre la protección que daba a los estafadores de la bolita, pero no sólo hubo agresión verbal, si no que el jefe policiaco arremetió contra el reportero propinándole de cachazos en la cabeza provocándole abundante hemorragia que requirieron de varios puntos de sutura en la Cruz Roja, que estaba a la vuelta del palacio.
Al día siguiente la prensa condenó la agresión provocada por Tarín Chávez a Carlos Velasco Jara, denunciándose el caso ante las autoridades competentes, y ante el propio gobernador Agustín Acosta Lagunes, a quien se le exigía el cese inmediato de Gustavo Tarín Chávez.
Periodistas porteños encabezados por Roberto Sosa González, líder del Sindicato Nacional de Redactores de la Prensa, nombró una comisión para ir a Xalapa y entrevistarse con el gobernador para exigirle la renuncia de Gustavo Tarín Chávez, quien no sólo había violentado al periodista Carlos Velasco Jara, si no que se había atentado en contra de la prensa y de los más elementales derechos humanos.
En esa misión de protesta se adhirieron los compañeros, don Ricardo Domínguez Robert, famoso columnista porteño, de pluma fina, quien sin caer en el insulto criticaba a los políticos con esas frases de “mocito de estribo” o la de jilgueros, el también periodista y caricaturista, actual funcionario del gobierno de la 4T, Jesús Hernández Tea, el amigo Vicente Martínez Blanco, Jesús de Dios Alamilla, autor de Epi-Cotazos en la revista Contacto de Mussio Cárdenas y un servidor Ernesto Malpica.
A bordo de un automóvil Dodge Dart, propiedad de Sosa González, partimos con destino a Xalapa, llegando en el transcurso de la tarde, hospedándonos en un hotel, pues la entrevista se llevaría a cabo la mañana del día siguiente, por cierto algunos compañeros querían salir a relajar a la vida nocturna xalapeña, pero se impuso la disciplina militar de Domínguez Robert.
Al día siguiente, bajo un clima agradable el jefe de prensa del gobierno del Estado Cecilio García, nos condujo al palacio en donde seríamos recibido por el secretario de gobierno Ignacio Morales Lechuga, a quien se le planteó la situación y tras escuchar nuestras exigencias, nos dio la noticia de que el gobernador Agustín Acosta Lagunez, ya había dado instrucciones de cesar a Gustavo Tarín Chávez, decisión gubernamental que a todos alegró, por lo que nos pidió hacer lo propio ante el procurador general de justicia Pericles Namorado Urrutia.
ENFRENTAMIENTO CON ACOSTA CHAPARRO
Salimos de las oficinas del procurador y en ese momento Cecilio García, nos detuvo para que pasáramos a saludar al general Mario Arturo Acosta Chaparro, que de chaparro no tenía nada, llevándonos hasta sus oficinas de la dirección General de Seguridad Pública, la mayoría opinaba que ya no tenía caso hablar con Acosta Chaparro, pues ya se había obtenido lo que se quería, que fue el cese de Tarín Chávez, sin embargo Cecilio insistió en que se pasara a saludarle.
El caso es que, al principio se sostuvo un dialogo amigable, hasta que recibió una llamada y su semblante cambió radicalmente, Acosta Chaparro, un hombre de más de 1.80 metros de estatura, corpulento, vestido de chaqueta, estaba indignado y no era para menos, ya le habían dado a conocer la noticia del cese de su consentido colaborador Tarín Chávez, por lo que su rostro se descompuso y arremetió contra Hernández Tea, que llevaba la voz cantante , ahí el general nos reprochó que nosotros los periodistas gustábamos de meternos hasta la cocina, contestándole Chucho en el mismo tono, negando que nosotros nos metiéramos hasta la cocina, subiendo de tono la discusión, por lo que a través de señas se le pidió a Cecilio García que en ese momento nos marchábamos, el diálogo había quedado roto por el enojo y la soberbia del General Acosta Chaparro que echaba chispa.
A muchos compañeros nos asaltó el temor de que el director de Seguridad Pública nos mandara encerrar e incluso hasta desaparecer, pues tenía experiencia en desaparecer gente, según testimonios en Guerrero en donde se le atribuían 143 desapariciones.
Aprisa abandonamos la oficina del General Acosta Chaparro, para regresar al hotel y abandonar de inmediato la ciudad de Xalapa con rumbo a Coatzacoalcos, después de ese trago amargo, todo fue sonrisas y bromas por el incidente con el funcionario, quedando de manifiesto una vez más el poder de la prensa cuando se trata de defender las injusticias que funcionarios cometen contra el gremio.
A los pocos días que Tarín Chávez, abandonó Coatzacoalcos con su gente que le acompañaba, le llegó el karma, pues un tráiler los embistió en la carretera, muriendo uno de sus allegados.
En el año 2002 Tarín Chávez, que fue detenido por el FBI, permaneció tres años en prisión en una cárcel norteamericana en donde sirvió como testigo protegido para vincular al que fuera su jefe y protector el General Mario Arturo Acosta Chaparro, a quien junto con el General Francisco Quirós Hermosillo, relacionaron con el Cártel de Juárez. Finalmente el General Acosta Chaparro fue asesinado en el año 2012 en calles de la Ciudad de México, por el individuo Jonathan Javier Aréchega Zarazúa, por el supuesto robo de un reloj.