Por Ernesto Malpica Hernández
Municipiosur.com
La voz populi de Coatzacoalcos los había bautizado como “Los Mata Tecos”, con un slogan o frase propia “más vale muerto que tarde”, cuando se referían a la desaparecida línea de transporte “Díaz Ordaz” que operó por mucho tiempo en este bello puerto, teniendo su terminal en la tercera calle de Malpica, ahí donde ahora está una dulcería, autobuses que tenían como destino todos los municipios del Istmo de Tehuantepec, hasta al parecer la capital oaxaqueña.
Subirse en esos autobuses de color naranja con blanco, con canastilla en el techo para traer cajas con las remesas de totopo, camarón, queso y hasta guajolotes jadeantes con los pescuezos colgando, era sentir la adrenalina, el vértigo de la velocidad, sus intrépidos conductores le pisaban a fondo el acelerador de aquellos motores de gasolina, los accidentes eran constante, la prensa local y regional siempre destacaba las tragedias de los autobuses “Díaz Ordaz”, con notas principales y a ocho columnas por los muertos y heridos, provocados por las imprudencias de sus conductores. De ahí que a pulso se ganaran la fúnebre frase “más vale muerto que tarde”.
Aunque no tengo el dato exacto del año en que sucedió, siendo un adolescente, me tocó vocear la noticia de la terrible tragedia que consternó a toda la región, el brutal choque de un autobús “Díaz Ordaz” en el tramo de la carretera Coatzacoalcos-Minatitlán, el resultado; más de 20 muertos, con igual número de heridos y es que dichos autobuses solían llevar pasajeros amontonados en los pasillos.
Esa tarde, el autobús salió de su terminal de Malpica, dobló en la avenida Morelos, hasta llegar a la avenida Zaragoza para enfilar a la salida y tomar la carretera Transístmica con rumbo a Minatitlán y ya casi para llegar al lugar conocido como “Las Matas” sobrevino el desgraciado accidente que cobró la vida de más de 20 pasajeros.
Resulta que en el carril contrario transitaba un tráiler tipo plataforma que traía o transportaba un enorme tractor con sus cuchillas de acero que sobresalían de la plataforma e incluso, todo hace suponer que invadían el otro carril, el caso fue que por la velocidad que traía el autobús, quien sabe que pasó, si el chofer del autobús se pegó mucho al tráiler, lo cierto es que, la cuchilla, como si fuera cuchillo en mantequilla, rebanó la mitad del autobús “Díaz Ordaz”, lo que vino, cuentan en aquella época los sobrevivientes, fueron gritos desgarradores, ayes de dolor, los cuerpos cercenados quedaron esparcidos en la carretera, las ambulancias tanto de Minatitlán como de Coatzacoalcos no se daban abasto para trasladar tantos heridos a los hospitales, además que en aquel entonces no se contaba con tantas ambulancias, lo que hacía más difícil la ayuda, por lo que muchos heridos fueron trasladados en vehículos particulares por voluntarios.
Al día siguiente los pocos diarios que habían, a ocho columnas y en portada, con gran número de fotografías difundían la noticia del terrible choque del autobús “Díaz Ordaz” y el tráiler plataforma con el tractor arriba, que había causado la muerte de más de 20 pasajeros, no recuerdo si ese día Diario de Sotavento o Notigráfico sacó alguna extra, pues sobre todo Sotavento solía hacerlo, tiraba dos hojitas del suceso ocurrido hace pocas horas y éstos se vendían como “pan caliente”, la noticia despertaba el morbo del lector que estaba ávido de conocer en detalle lo ocurrido.
Recuerdo que en materia de accidentes de carreteras en la historia de Coatzacoalcos, este ha sido de los más terribles y desgarradores, lo mismo cuando chocó un autobús de la línea transporte del Istmo, llamado “El Cisne Negro” en donde hubo una cantidad similar de muertos y en la que hubo un periódico Extra destacando la noticia. Esto me hace pensar que, en esos autobuses de la muerte vinieron desde el istmo de Tehuantepec a edad temprana mis amigos el filósofo Samuel Pérez García y “El Teco” Luis Meléndez López, para poblar Coatzacoalcos.