18 meses ¿Cómo definirían ustedes este tiempo que estamos viviendo?

En Pocas Palabras

Por María Elvira Santamaría Hernández

Si tuviéramos que expresar, ahora sí que en pocas palabras lo que nos han parecido los dieciocho meses que lleva gobernando el partido Morena en el estado de Veracruz, en el Congreso local, en el Congreso nacional y en la presidencia de la República, cómo sería su descripción.
Dicen que la primera impresión es la que cuenta y a mí personalmente, el discurso que pronunció el presidente López Obrador luego de darse a conocer su triunfo el 6 de julio de 2018 me causó una magnífica impresión, fueron a mi juicio las palabras de un hombre de estado que mostraba una visión amplia y conocedora del país, que prometía con actitud humilde y conciliadora, un gobierno incorruptible que sostendría en la ley sus decisiones y su apoyo a los más pobres.
Al paso de los meses la buena impresión fue borrándose paulatinamente por decisiones erráticas, como lo del supuesto cierre de los ductos de gasolina para combatir el robo del combustible, argumento que fue puesto en entredicho, porque quedó manifiesto que no se habían renovado en tiempo y forma los contratos de importación de las gasolinas, lo que venía a ser la causa de fondo de la escasez en el país.
La cancelación de la construcción del aeropuerto de Texcoco, se basó en la grave acusación de que estaba plagado de corrupción y no obstante ello, todavía indemnizaron y siguen pagando a las empresas participantes sin denunciar ante la FGR ni presentar ante las autoridades correspondientes a nadie, absolutamente a nadie para que responda por esa presunta multimillonaria corrupción.
Y a esto siguió un rosario de acciones que mostraban desconocimiento e improvisación de la gente de su gabinete y obstinación del mandatario al punto de validar decisiones en base a consultas «patito» o a mano alzada; desmantelamiento de programas, recortes dolorosos a presupuestos de las secretarías, desatención de asuntos tan sensibles como la falta de medicamentos para niños con cáncer y el minimizar los graves problemas que causó la desaparición del Seguro Popular sin tener armada la estructura del INSABI.
López Obrador contribuía a este zigzagueo oficial al desmentir o descalificar lo que alguno de sus secretarios declaraba hasta que hizo que incluso renunciaran. Sus diarias conferencias mañaneras con dicharachos, apodos, datos al vuelo sin mayores precisiones pero cargados de intención, eran y son al mismo tiempo, parte circense y tiro al blanco contra sus críticos y adversarios, con lo que perdieron -si alguna vez lo tuvieron-, el objetivo de informar.
Sus arengas esgrimiendo los valores de honestidad y transparencia que deben predominar y que defiende repetidamente en sus discursos aunque no siempre se ven en la práctica, mantienen su popularidad a flote; los programas asistenciales repartiendo dinero, han sido su gran amortiguador social; y el recordatorio continuo de las «rapacerías y destrozos» causados por los anteriores presidentes, el pararrayos contra las comparaciones desfavorables y las estadísticas negativas. También ha sido su mejor excusa ante unos resultados definitivamente malos en seguridad, en economía y en salud. Además, su lucha contra la corrupción, principal y casi única bandera y propósito de su gobierno ha sido saboteada por algunos miembros de su propio gabinete, exhibidos por la obtención de contratos gracias a sus influencias o por falsear sus declaraciones de bienes.
Ahora la tragedia que azota a México con la pandemia del Covit-19 no tiene igual. Estamos lamentando la muerte de 54 mil mexicanos y muchos más de un millón de empleos permanentes perdidos. Ni siquiera el caso Lozoya, con sus declaraciones de los sobornos que dice le ordenaron repartir, ni los retos verbales que lanza López Obrador en sus mañaneras al expresidente Calderón y que éste le contesta, consiguen quitarnos de la mente la desgracia de tantos contagios, de tanta muerte; ni tampoco podemos dejar de cuestionar la forma en que Mexico ha hecho frente a este mal mundial. ¿Cuántos mal tendrán que morir?
Seguramente este gobierno tiene importantes logros y aciertos que muchos de ustedes pueden enumerar y que deben reconocerse. Yo, de momento, me disculpo por mi subjetividad, no recuerdo alguno, aunque no dudo que estén y sean trascendentes.
Por todo ello creo que es bueno que nos preguntemos cómo estamos, cómo nos ha impactado en nuestra vida familiar este tiempo, no sólo la pandemia, sino estos 18 meses. Cómo nos están gobernando a nivel municipal, estatal y nacional; cómo están legislando los diputados y senadores que nos representan. El año que entra habrá elecciones y en nuestro voto estará la posibilidad de confirmar la ruta que se tomó en el 2018 brindándole todas las canicas a un solo jugador o equilibrar la distribución de fuerzas en los Poderes del gobierno hasta los comicios de 2024. Lo que decidamos deberemos asumirlo.
Hasta pronto.
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