Andrés Manuel está haciendo “vomitar” a los “saqueadores” de México. Al Presidente de la República le deberían de apodar “El Tiburón”, pues no se anda con mamadas para defender los intereses de la nación y los mexicanos. López Obrador es un mandatario fuerte y sin miedos, y lo anterior lo demuestra al “apretarle” los “blanquillos” a los delincuentes de “cuello blanco” para que le devuelvan a la patria lo que le robaron. El Presidente de la República manda el mensaje que no tendrá piedad de nadie, y menos si se trata de “ratones”. Julio Villareal y Alonso Ancira, de Altos Hornos de México, “ya no quieren queso, si no salir de la ratonera”. Villareal, devolverá los 200 millones de dólares que Ancira se robó con el sabrosísimo negocio de “Agro”

Hasta el día de hoy, de acuerdo a nuestra memoria y a lo que hemos leído de la historia política de México, absolutamente nadie, llámese: “político” o “empresario”, ha resistido un “apretón” de “blanquillos” de un Presidente de la República. ¡Señores!, hace algunas horas, don Andrés Manuel López Obrador le demostró al pueblo de México que es un varón y un Presidente de la República con muchos “riñones” al estar recuperando el dinero que se robaron los delincuentes de “cuello blanco”. En la conferencia mañanera, de hace algunas horas, el Jefe del Ejecutivo Federal hizo un importante pronunciamiento: “Ya hay un ofrecimiento de que por el sobreprecio que pagaron en la compra de la planta de fertilizantes, el nuevo dueño acepta devolver 200 millones de dólares”. El comentario de don Andrés Manuel se refiere a la millonaria “tranza” que se hizo en la compra venta de la planta de Agronitrogenados, la cual se localiza en el municipio de Coatzacoalcos, y donde los involucrados, en este descarado robo son: Emilio Lozoya, ex director de PEMEX y Alonso Ancira, ex dueño de Altos Hornos de México. Con estas “devoluciones” del dinero robado en los sexenios del PRI y PAN, los ciudadanos tendrán que valorar una sola cosa, que hoy en día, en efecto, México tiene a un Presidente de la República que no le teme a nada ni a nadie. Los mexicanos, y lo anterior se tiene que gritar, tienen en López Obrador a un mandatario muy fuerte, quien tiene la firma voluntad de ir por todas las “ratas” que han saqueado al país. Ningún Presidente de la República, había hecho “vomitar” a los poderosos empresarios del país, tal y como lo ha hecho don Andrés Manuel. El simple hecho que el magnate, Julio Villareal, dueño del “Grupo Villacero”, “Banco Afirme” y ahora nuevo propietario de Altos Hornos de México, ex empresa de Alonso Ancira, haya aceptado “devolver” los 200 millones de dólares que Ancira se robó con el sabrosísimo y jugoso negocio de Agronitrogenados, habla de la gran fortaleza de AMLO. El Presidente de la República, con esta clase de valientes acciones, de recuperar lo que se le ha robado al pueblo, manda el claro y preciso mensaje que no tendrá piedad de nadie, en especial de los delincuentes de “cuello blanco”. AMLO, y esto lo tiene que valorar el pueblo, va contra los que saquearon a la nación. Estas aplicaciones de “mano firme”, tienen encantado al pueblo, ¿Por qué?, por la simple razón que nunca antes un Presidente de la República había metido a la cárcel o había hecho “vomitar” a la faraónica clase empresarial y política de México. Hoy al pueblo de México, en pleno siglo 21, le toca ser testigo de la historia de cómo don Andrés Manuel López Obrador, con unos finos “apretoncitos” de “huevitos”, hace arrodillarse, para luego hacer “vomitar” lo que mal se comieron los políticos y empresarios del neoliberalismo. Los “apretones” de “blanquillos” apenas inician de parte de AMLO. Lo bueno está por venir con el “vomito negro” que en breve tendrá que realizar don Emilio Lozoya. El dato duro: 1.-México y los mexicanos tienen Presidente de la República. Andrés Manuel, es un hombre, lo repetimos, con muchos “riñones”. A don Andrés Manuel le deberían de decir “El Tiburón”, ¿Por qué?, porque él no se anda con mamadas para defender los intereses del país y su población de la voracidad de los “pillos” de “cuello blanco”. Fin del comunicado. “No hay hilos, no hay alambres”. (Artículo Escrito Por Federico Lagunes Peña).