Las belugas forman redes sociales más allá de los lazos familiares

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Un estudio innovador basado en técnicas de genética molecular y en estudios de campo ha reunido décadas de investigación que abarcan 10 ubicaciones en el Ártico, desde Alaska a Canadá y Rusia a Noruega, sobre las complejas relaciones entre las belugas (Delphinapterus leucas).

El comportamiento de estas ballenas altamente gregarias, que incluyen sofisticados repertorios vocales, sugiere que este mamífero marino vive en sociedades complejas. Al igual que las orcas (Orcinus orca) y los elefantes africanos (Loxodonta Africana), se pensaba que las belugas formaban lazos sociales alrededor de las hembras que comprenden principalmente individuos estrechamente relacionados del mismo linaje materno. Sin embargo, esta hipótesis no se había probado formalmente.

El estudio, dirigido por el Instituto Oceanográfico Harbor Branch de Florida Atlantic University, es el primero en analizar la relación entre los comportamientos grupales, el tipo grupal, la dinámica grupal y el parentesco en las ballenas beluga. Los resultados, recién publicados en Scientific Reports, revelan varios resultados inesperados: las ballenas beluga no solo interactúan regularmente con parientes cercanos, incluidos los parientes maternos cercanos, sino que también se asocian frecuentemente con parientes más lejanos y no parientes.

Los resultados indican que las explicaciones evolutivas para la vida grupal y la cooperación en las ballenas beluga deben expandirse más allá de los estrictos argumentos inclusivos de aptitud para incluir otros mecanismos evolutivos. Es probable que las belugas formen sociedades de múltiples escalas, desde díadas entre madres y crías hasta comunidades enteras.

Desde estas perspectivas, las comunidades beluga tienen similitudes con las sociedades humanas donde las redes sociales, las estructuras de apoyo, la cooperación y las culturas involucran interacciones entre parientes y no parientes. Dada su larga vida útil (aproximadamente 70 años) y su tendencia a permanecer dentro de su comunidad natal, estos hallazgos revelan que las ballenas beluga pueden formar afiliaciones a largo plazo con individuos parientes y no parientes.

«Esta investigación mejorará nuestra comprensión de por qué algunas especies son sociales, cómo los individuos aprenden de los miembros del grupo y cómo emergen las culturas animales», señala Greg O’Corry-Crowe, Ph.D., autor principal y profesor de investigación en la sucursal de Harbor de la FAU. «También tiene implicaciones para las explicaciones tradicionales basadas en el cuidado matrilineal de un rasgo muy raro de la historia de la vida en la naturaleza, la menopausia, que solo se ha documentado en un puñado de mamíferos, incluidas las ballenas beluga y los humanos», añade.

Los investigadores descubrieron que las belugas formaban un número limitado de tipos de grupos, desde díadas madre-cría hasta grupos de machos adultos, y desde grupos de edades mixtas hasta grandes manadas. Estos mismos tipos de grupo se observaron consistentemente en la población y los hábitats. Además, ciertos comportamientos se asociaron con el tipo de grupo, y se descubrió que la pertenencia al grupo a menudo era dinámica.

Con información de: La Jornada