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Cruz Azul luce fuerte. Sólido atrás y contundente en ataque, es un equipo al que -parece- los nervios ya no lo traicionan, confía en su potencial para revertir cualquier desventaja y cuando encuentra un momento de inspiración liquida a sus rivales de a punta de goles. Eso hizo contra América en la Copa por México, goleó a las Águilas por 4-1 y demuestra que llegará en buena forma al inicio del próximo torneo.
La Máquina de Robert Dante Siboldi es el equipo que mejores cosas ha mostrado en el torneo, ganó sus tres partidos de la fase de grupos, dos de ellos (Pumas y América) con mucha solvencia; las sensaciones de sus jugadores son buenas y el funcionamiento va en ascenso.
Caso contrario fue América, que fueron un equipo al que le duró poco el tanque de gasolina, empezó bien el conjunto de Migue Herrera, pero se fue desdibujando, le dieron la vuelta y careció de capacidad de reacción, un par de despistes en defensa acabaron en gol y el escenario se hizo más complicado.
El juego inició a buen ritmo, con jugadores de peso en ambos equipos, la sorpresa fue la aparición de Santiago Naveda en la media cancha de América, es un chico de buenas maderas y el Piojo lo mandó al ruedo a jugar como único volante central, el chico tuvo sus detalles, fue amonestado, y aunque jugó condicionado hizo lo posible por marcar la salida y la distribución de la pelota. Necesitará confianza para soltarse en el próximo torneo.
Este domingo La Máquina conocerá a su rival en las semifinales, mientras América deberá esperar el juego de Pumas y Toluca para saber si alcanza a calificar.
Con información de: Milenio