Saltamontes son conscientes de su propia coloración para camuflarse

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Un equipo de investigación de la Universidad Pablo de Olavide (España), liderado por Pim Edelaar, del Departamento de Biología Molecular e Ingeniería Bioquímica de la institución, ha llevado a cabo un estudio experimental que demuestra que los saltamontes son perfectamente conscientes de su propia coloración para elegir el lugar donde estar mejor camuflados. Las conclusiones de la investigación, publicadas en la revista Proceedings of the Royal Society B, evidencian cómo los organismos son capaces de ajustar su ambiente, cada uno según su necesidad.

“Se suele decir que para sobrevivir y reproducirse, los organismos tienen que adaptarse a sus ambientes. Sin embargo, también es posible que sea el organismo el que ‘adapte’ el ambiente a sí mismo. Sirva como ejemplo el propio ser humano que ante un ambiente frío sube la calefacción”, explica Pim Edelaar, que subraya cómo el estudio demuestra que el resto de organismos también tienen esta capacidad de ajustar su ambiente.

La investigación ‘Experimental evidence that matching habitat choice drives local adaptation in a wild population’ se centra en los saltamontes, conocidos por su alto grado de camuflaje, colores y formas que los pueden hacer casi imposibles de detectar. “Una explicación para entender esta observación podría ser la selección natural, por la que los individuos peor camuflados serían detectados y comidos por los depredadores. En este caso, el ambiente determinaría qué individuos sobreviven y cuáles no (o sea, que actúa la selección natural). Lo que este estudio demuestra es que el individuo puede tener un papel determinante para esquivar la acción implacable de la selección natural, es decir, hay un ajuste en el que el individuo es protagonista”, argumenta el investigador.

“Hemos estudiado una población de saltamontes que se está adaptando a vivir en una urbanización abandonada, donde hay calles pavimentadas de colores muy diferentes. Hemos podido comprobar que los saltamontes son conscientes de su propio color, porque eligen el tipo de sustrato más parecido a ellos mismos, camuflándose así mejor”, explica Carlos Camacho, primer autor de la publicación.

Con información de: Noticias de la Ciencia