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No solo pasamos horas y horas al día ante una pantalla. También han invadido el interior del coche. Hoy casi todos los modelos de automóviles a la venta las ofrecen, cada vez en mayor número y tamaño, para imantar la atención del cliente y como muestra visible de la tecnología que ofrece el vehículo.
Es una tendencia imparable. En pequeños utilitarios o en grandes berlinas, su interior está presidido hoy por una pantalla central. A mayor tamaño, parece que el coche alberga más tecnología en su interior. Uno de los casos más conocidos es el del Tesla Model S, con 17 pulgadas de “pantallazo” (el iPad más grande tiene 13, por ejemplo). Pero queda lejos del Byton M-Byte, un modelo chino con cinco pantallas en su interior; la mayor de ellas, de 48 pulgadas, ocupa todo el ancho del salpicadero. Y no para de aumentar su número. Incluso para usos que hasta ahora se resolvían de forma más sencilla: modelos como el Audi eTron o el Honda E han cambiado los espejos exteriores por cámaras, con pantallas en el interior para ver qué se nos acerca por detrás.
Todo este afán de llenar el interior de este tipo de dispositivos frente al conductor hacen que éste tenga que dividir su atención y mirada entre la carretera y las pantallas, con el consiguiente peligro de distracción. Un estudio de la empresa Línea Directa Aseguradora afirma que, de media, introducir una dirección en el navegador lleva unos 14 segundos. Durante ese tiempo, se recorre en autovía casi medio kilómetro circulando a 120 km/h. Un pozo en el que caemos casi sin darnos cuenta: la conducción distraída. Aunque los automovilistas sí somos muy consciente de ello: en un estudio de Movistar y Gonvarri, casi el 77% de los encuestados reconocía que se despistaba al volante, mayoritariamente por usar el teléfono móvil.
En España, la Dirección General de Tráfico apunta a las distracciones como una de las causas principales de los accidentes con víctimas. Los despistes se esconden, dependiendo del año que analicemos, detrás de entre uno de cada tres y uno de cada cuatro accidentes. Algunas veces, como en 2017, incluso por delante de la velocidad o el alcohol.
Con información de: El País