Agencia
Municipiosur.com
El antiguo cementerio de Mozs-Icsei dulo en la Hungría actual alberga indicios de la formación de una singular comunidad durante los comienzos de un importante período de migración en Europa, según los resultados de un nuevo estudio realizado por el equipo integrado, entre otros, por Corina Knipper del Centro Curt Engelhorn de Arqueometría en Alemania, así como István Koncz y Tivadar Vida de la Universidad Eötvös Loránd en Hungría.
Cuando los hunos invadieron Europa Central durante el siglo V, los romanos del Imperio abandonaron sus provincias panonias en la zona de la actual Hungría Occidental. La población de Panonia entró en un período de continua transformación cultural a medida que llegaban nuevos grupos extranjeros en busca de refugio donde resguardarse de los hunos, uniéndose a los asentamientos ya poblados por los grupos de población romanizada locales restantes y otros habitantes originales. Para comprender mejor esta población que cambiaba rápidamente en circunstancias caóticas, el equipo de Knipper recurrió al cementerio de Mozs-Icsei dulo en el asentamiento panónico de Mozs, establecido alrededor del año 430 d.C.
Knipper y sus colegas realizaron un estudio arqueológico del cementerio y utilizaron una combinación de análisis de isótopos y antropología biológica para investigar las tumbas y sus restos mortales, previamente desenterrados.
Descubrieron que la comunidad de Mozs-Icsei dulo era notablemente diversa y pudieron identificar tres grupos distintos a lo largo de dos o tres generaciones (96 tumbas en total) hasta el abandono del cementerio de Mozs alrededor del año 470 d.C.
El primer grupo, pequeño y local, era el de los fundadores, con tumbas construidas en estilo romano.
El segundo grupo era extranjero. Estaba formado por doce individuos con antecedentes culturales similares.
También compartían un mismo patrón isotópico, revelador de un origen geográfico común. Al parecer, estos sujetos llegaron alrededor de una década después que los fundadores y probablemente contribuyeron a establecer las tradiciones fúnebres perceptibles en detalles materiales de las tumbas, así como una llamativa tradición que se percibe en la deformación del cráneo ostentada por difuntos sepultados tiempo después.
El tercer grupo está representado por entierros posteriores en los que se mezclan las tradiciones romanas y diversas tradiciones extranjeras.
Con información de: VIX