La “rebelión” de doctores en hospital de Coatza, la encabezan: Aguirre y Morales

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Municipiosur.con

Al menos 12 médicos asignados al área de atención COVID-19 del hospital Valentín Gómez Farías, buscaron un amparo legal para no atender a pacientes con esta enfermedad, aun cuando la contingencia en este puerto incrementó el número de víctimas. Este reducido número de galenos son encabezados por los doctores Pedro Parra Aguirre y Julio Morales Franciscos, quienes están a cargo de las jefaturas de urgencias y consulta externa respectivamente y desde donde se han encargado de agitar al personal para conseguir beneficios que incrementen su percepción laboral. Cabe mencionar que para conseguir que un juez federal les diera el amparo, argumentaron tener obesidad, sobre peso, diabetes y dificultades respiratorias por el alto consumo de tabaco; lo que los hace sujetos al grupo de población vulnerable y que de acuerdo con lo expuesto por la autoridad sanitaria federal, deberían estar en resguardo domiciliario. Sin embargo, no tomaron en cuenta, que la misma autoridad sanitaria federal, informó que en el caso de los trabajadores de salud, la operatividad sería diferente, toda vez que al ser los trabajadores de la salud los principales actores en esta pandemia, tenían que presentarse a laborar con las protecciones necesarias. Los 12 médicos aseguran que no cuentan con las protecciones necesarias para entrar a laborar y que sufren riesgo de contagio; pero en los últimos días, han llegado unidades de la Secretaría de Salud a este hospital para la dotación de insumos y material de protección, lo cual pone en evidencia el falso argumento de los galenos. Cabe mencionar que de acuerdo con fuentes extra oficiales pero dignas de crédito, los médicos arriba mencionados, en reciente reunión con personal de Xalapa, pidieron que se les subiera el salario dadas las circunstancias de riesgo que viven en el hospital por los pacientes COVID-19. Pues, cómo es posible que se tenga dinero para contratar más personal y no para subirles el sueldo a ellos; aun sabiendo que su percepción laboral es mayor por ser Jefes, en comparación con el personal de enfermería que pasan mucho más horas a cargo de los pacientes, aunado a que cabe mencionar, que ellos como médicos, la mayoría, se negaba a atender en turno completo a los enfermos, dejando toda la carga a las enfermeras. Por lo que este viernes, sin importarles la gravedad de la situación, este grupo de médicos, decidió no presentarse a trabajar, abandonando a los pacientes de COVID-19 y poniendo en riesgo la vida de éstos; prefirieron quedarse en su casa y esperar a que llegue su quincena para cobrarla sin trabajar y todavía exigir aumento salarial. Estas malas prácticas ponen en evidencia la falta de vocación y servicio de estos médicos que han faltado a su juramento y que pusieron en riesgo la vida de una decena de enfermos de este hospital. Cabe mencionar que entrevista con medios de información, el Sub Director del hospital comunitario, subrayó que al saber la decisión de los doctores, activaron el plan “B” para no permitir que los pacientes se quedaron sin la vigilancia médica. Y eso fue con apoyo de la Jurisdicción Sanitaria, la cual envió médicos que se coordinaron con otros tres en el hospital para que el grupo de médicos COVID-19 siga operando cuyos trabajos se fortalecen con la presencia de las enfermeras, quienes por ningún motivo han abandonado a los pacientes. Así la situación real al interior del hospital Valentín Gómez Farías, que nuevamente vuelve a ser rehén de una minoría.