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Las aves de la especie Buphagus erythrorynchus, conocidas popularmente con nombres como «picabueyes piquirrojo» se alimentan, entre otras cosas, de garrapatas presentes en bueyes, rinocerontes y otros grandes mamíferos. Es habitual verlas posadas encima de estas bestias.
Una nueva investigación revela ahora que estas aves pueden actuar a modo de primera línea de defensa contra los cazadores furtivos al comportarse como centinelas, emitiendo sonidos que los rinocerontes a quienes acompañan reconocen como señal de la proximidad de los humanos.
Curiosamente, en idioma suajili el nombre popular que se le da a esta especie de pájaro significa algo así como «el guardián del rinoceronte», una definición que ahora se muestra muy acertada.
Si bien los esfuerzos de conservación han permitido que la cantidad de rinocerontes negros, en peligro crítico de extinción, se recupere, la caza furtiva sigue siendo una amenaza importante. «Aunque los rinocerontes negros tienen cuernos grandes como espadas y una piel gruesa, ven tan poco como los murciélagos. Si las condiciones son adecuadas, un cazador podría caminar a menos de cinco metros de uno», explica Roan Plotz, de la Universidad Victoria en Wellington (Nueva Zelanda), autor del estudio junto con Wayne Linklater, de la Universidad Estatal de California en Sacramento (Estados Unidos).
La mala vista de los rinocerontes puede resultar compensada por los avisos sonoros de sus pájaros acompañantes que delatan a humanos que se acerquen.
Con información de: Noticias de la Ciencia