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La participación de México en la última reunión de países exportadores de petróleo merece un aplauso de pie. A pesar de la existencia de enormes presiones, la titular de la Secretaría de Energía, Rocío Nahle, se mantuvo firme en su defensa de la soberanía nacional y logró grandes beneficios para la economía mexicana. A principios de abril, Rusia, Arabia Saudita y los Estados Unidos estaban desesperados por tomar medidas con el fin de recuperar el precio del petróleo para poder equilibrar sus finanzas públicas y garantizar un retorno a las inversiones que habían realizado en la materia durante años anteriores. Estos tres países son los mayores productores de petróleo en el mundo. Los Estados Unidos extraen unos 14 millones de barriles al día, mientras Arabia Saudita y Rusia 11 millones cada uno. Entre los tres controlan aproximadamente 35% del mercado mundial del petróleo y tienen el poder de dictar precios si logran ponerse de acuerdo. La participación de México en la última reunión de países exportadores de petróleo merece un aplauso de pie. A pesar de la existencia de enormes presiones, la titular de la Secretaría de Energía, Rocío Nahle, se mantuvo firme en su defensa de la soberanía nacional y logró grandes beneficios para la economía mexicana. A principios de abril, Rusia, Arabia Saudita y los Estados Unidos estaban desesperados por tomar medidas con el fin de recuperar el precio del petróleo para poder equilibrar sus finanzas públicas y garantizar un retorno a las inversiones que habían realizado en la materia durante años anteriores. Estos tres países son los mayores productores de petróleo en el mundo. Los Estados Unidos extrae unos 14 millones de barriles al día, mientras Arabia Saudita y Rusia 11 millones cada uno. Entre los tres controlan aproximadamente 35% del mercado mundial del petróleo y tienen el poder de dictar precios si logran ponerse de acuerdo.
El país más necesitado del acuerdo era los Estados Unidos. Ello porque las empresas petroleras constituyen una de las bases de apoyo más importantes para el Presidente Donald Trump y, en general, para el Partido Republicano. Los cabilderos del petróleo siempre han tenido enorme poder en Washington, pero hoy deciden el futuro inmediato del actual ocupante de la Casa Blanca. Sin su apoyo financiero será casi imposible que el magnate neoyorquino salga avante en la intensa campaña contra Joseph Biden hacia las elecciones presidenciales de noviembre.
La pujante industria de la fracturación hidráulica en los Estados Unidos es particularmente vulnerable en la coyuntura actual. Durante la última década se creó una burbuja especulativa a partir de la canalización de créditos millonarios para la creación de nuevas empresas en Texas y otros estados del sur de la unión americana. El colapso en el precio de petróleo pone en riesgo la existencia misma de estas empresas y su quiebra provocaría una terrible crisis política para Trump
Estados Unidos no participó directamente en la reunión entre miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y otros países productores que tuvo lugar entre el 9 y el 12 de abril, pero ofreció toda su colaboración a las naciones ahí reunidas para facilitar el acuerdo. Washington juró poner su parte para reducir la sobreoferta de petróleo y trabajar con sus empresas privadas para que respetaran y facilitaran lo que se determinara en la reunión de la OPEP+.
La activa participación de productores medianos como México, Venezuela, Angola, Kuwait y Nigeria, entre otros, en la reunión era sumamente importante ya que juntos cuentan con una posición clave en el mercado. Si estos países no estuvieran de acuerdo con las negociaciones entre los grandes países productores, podrían aumentar su propia producción y así cancelar el efecto del pacto sobre los precios.