Delfines se vuelven más sociables mientras los humanos están en cuarentena

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En Bocas del Toro, en la costa del Caribe occidental de Panamá, la observación de delfines es una de las principales atracciones turísticas. Si bien la mayoría de los delfines nariz de botella no están en peligro de extinción, el grupo de unos 37 animales en Dolphin Bay es genéticamente distinto de otros grupos de la región.

«La observación de delfines, cuando se hace correctamente, puede ser una herramienta poderosa para educar al público y también es económicamente gratificante», comentó Laura May Collado, investigadora asociada en el Smithsonian y profesora de la Universidad de Vermont. «Nuestro objetivo es proporcionar información confiable sobre sus impactos a corto y largo plazo en estos animales».

May-Collado y su equipo han estado trabajando en Bocas durante casi 17 años, observando directamente a los animales, estudiando sus relaciones y genética además de utilizar el monitoreo acústico para comprender cómo cambian sus comunicaciones submarinas cuando están presentes las embarcaciones turísticas. También han compartido sus resultados con todos, desde escuelas hasta agencias de turismo.

En este estudio, registraron el tiempo que los delfines pasaban buscando comida, descansando, socializando y viajando con y sin turistas. En presencia de embarcaciones turísticas, el tiempo que los delfines pasaron socializando disminuyó significativamente. Los animales individuales pasaron menos tiempo buscando comida y más tiempo viajando. También les tomó más tiempo recuperarse, volver a buscar comida, después de haber sido interrumpidos por las embarcaciones turísticas que cuando fueron interrumpidos por eventos naturales.

Con información de: Noticias de la Ciencia