Agencia
Municipiosur.com
Un humano de sapiencia académica dice a miles de kilómetros de distancia: estamos viviendo días extraños.
Desde su natal Chile, en una llamada telefónica, comparte: tengo siete décadas en el planeta y nunca había vivido algo así. Se refiere a la pandemia, por lo que propone reflexionar sobre lo importante: el amor, la amistad y la solidaridad, ya que siempre estamos corriendo, buscando quimeras que no sirven para nada.
Confía en la ciencia para evitar más muertes. Recuerda que la historia ha revelado su importancia en la vida porque, cuando él era niño, en su natal Valparaíso, el promedio de vida no era de más de 50 años. Pero hoy día, la cifra casi se duplica. Él lo confirma con su mamá, española republicana que llegó al Cono Sur como exiliada del franquismo. Tiene 91 años y eso es gracias a la ciencia.
José María Maza Sancho, uno de los más reconocidos astrónomos de Latinoamérica, dice que la investigación sirve para que estemos vivos.
Además de su reconocimiento académico, José Maza está investido honoris causa por la universidad más importante: la de la vida. Valga la metáfora para el Premio Nacional de Ciencias Exactas 1999, punta de lanza de una generación de brillantes astrónomos, y quien ha destacado como un gran divulgador, que ha tenido la paciencia de escribir libros, como Somos polvo de estrellas, que se ha editado unas 22 veces y que la temporada de contingencia detuvo su promoción. Se edita bajo el sello Planeta.
Uno de los grandes asuntos de la ciencia, asegura el astrónomo, es que el ser humano no se reconoce como parte del universo, pero somos fabricados de átomos, igual que las estrellas.
Con información de: La Jornada