Agencia
Municipiosur.com
Ante la pregunta respecto a cómo almacenar nuestros alimentos para que nos duren más tiempo y no nos enfermemos, las académicas Angélica Reyes y Magaly Toro del Instituto de Nutrición y de Tecnologías de los Alimentos Fernando Mönckeberg (INTA) de la U. de Chile, prepararon una serie de recomendaciones para almacenar, refrigerar y congelar distintos alimentos, entregando tips para estos objetivos.
Una de las principales medidas que se pueden tomar es el congelar algunos alimentos. Como detalla la profesora Angélica Reyes, “cuando uno congela los alimentos, lo que hace es detener procesos bioquímicos, que son biológicos y químicos, y con eso se retarda su descomposición”.
A su vez, cuando es momento de consumir los alimentos congelados, “lo que se sugiere es siempre descongelar lentamente en un refrigerador, porque si se deja en temperaturas de abuso, que son las temperaturas ambientales, sobre 20 grados, lo que ocurre es que los microorganismos –entre comillas- despiertan, vuelven a activarse metabólicamente y empiezan a multiplicarse”, advierte la especialista.
Con esto, lo que ocurre es que “si había ahí organismos que son patógenos, si hay un mal manejo de ese alimento, si no se cocinó bien, puede estar asociado a una enfermedad que se puede transmitir”.
Otra de las advertencias de las especialistas es la contaminación cruzada. Como explica la profesora Reyes, “los alimentos tienen bacterias y hay ciertos alimentos, sobre todo en los alimentos crudos como las carnes, que potencialmente pueden tener patógenos”, organismos que “nosotros no podemos ver con nuestros ojos”. El tema es que cuando manipulamos, por ejemplo, una carne, no necesariamente que se vea alterada, “probablemente puede tener un carga de patógenos porque son micro organismos que son zoonóticos, que viven en estos animales, pero como los cocinamos se mueren”. Sin embargo, “si esto yo lo manipulo en una tabla, y tomo ese mismo cuchillo y pelo un tomate, ese tomate yo no lo voy a cocinar, y con ese cuchillo yo arrastro bacterias que me van enfermar. Ahí es donde yo voy a enfermar”. Para evitar esto último, es importante el lavado de los utensilios y la desinfección con cloro de los mismos.
Puntualmente, respecto a los huevos, la profesora Reyes enfatiza que no hay que lavarlos antes de refrigerarlos, sino que sólo al momento de ser utilizados. Esto porque “cuando se lavan se altera la impermeabilidad de la cáscara, y la probabilidad de que estén contaminados por microorganismos patógenos como salmonella es muy alta”. Con el lavado, entonces, “se altera la membrana y la salmonella puede entrar y adentro puede encontrar un ambiente muy nutritivo y se pueden multiplicar”.
Respecto a otros alimentos, la académica plantea que “hay unos que sí se pueden lavar”, pero advierte que se puede deteriorar la impermeabilidad. Lo que sí ayuda a evitar esto es que al lavar un alimento como la lechuga, “si no la guardo en un recipiente hermético, probablemente va multiplicar micro organismos porque va a haber una humedad más alta y vas a ver un deterioro”.
Con información de: Noticias de la Ciencia