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La reclusión en casa impuesta por la crisis sanitaria del coronavirus está dando mucho juego a las redes sociales.
Si los españoles pasaban de media tres horas y 15 minutos al día en internet, según el último informe de Online Nation, la cuarentena ha aumentado exponencialmente el tiempo disponible. Todas las rutinas se han trasladado a Facebook, Twitter, Instagram y TikTok.
Lo mismo encontramos cursos de cocina impartidos por chefs con estrellas Michelin, que un médico ofreciendo sus servicios a distancia o recitales de poesía que acerquen la cultura. Las redes se han convertido en el refugio de la cotidianidad, a golpe de hashtag, donde encontrar historias para sobrevivir, compartir, ayudar, divertirse, compartir e indignarse mientras dure el confinamiento. Todo suma con la intención de que nadie se salte el #YoMeQuedoEnCasa.
Las redes sociales llevan años siendo el punto de encuentro de las reivindicaciones y quejas de cualquier persona. La cuarentena ha añadido el matiz de que han surgido grupos y cuentas para expresar su indignación con temas laborales relacionados con la pandemia. Este es el caso de algunos empleados de Vodafone, que se han unido en Twitter pidiendo el cierre de las tiendas con el fin de evitar la exposición al virus, o de quienes hayan sido despedidos, que en Facebook cuentan con un grupo que les ayudará a resolver dudas y tramitar lo que necesiten.
Para mantener la cabeza distraída, y que el tiempo no parezca eterno, los retos se suceden uno tras otro. Lo mismo encontramos mesas de ping-pong improvisadas que millones de personas intentando dar al menos 10 toques a un rollo de papel higiénico.
TikTok es el sitio habitual para encontrar todo tipo de montajes. Donde podemos demostrar nuestra creatividad y destreza. #conciertoenmibalcon, #foryou, #fliptheswitch o #10toqueschallenge son algunos de los múltiples hashtag que se suceden. Si a cualquiera se le terminan las ideas de qué hacer en casa, las redes sociales no defraudan.
Con información de: El País