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El trabajo para elaborar una vacuna implica diseñar constructos de vacuna, por ejemplo, producir los antígenos correctos que se van a atacar, las proteínas virales que son blanco del sistema inmune, seguidos de pruebas en modelos animales para demostrar su efectividad y seguridad, explica un artículo de la publicación The Conversation.
Una vez se establece la seguridad y eficacia, se puede avanzar con la pruebas clínicas en humanos. Si las vacunas inducen la respuesta inmune y protección esperadas, y siguen siendo seguras, se procede con la fabricación masiva para ponerla a disposición de la población.
Pero, dice el artículo, actualmente no se cuenta con muestras del virus contra las cuales probar las vacunas.
Tampoco se tienen los anticuerpos para saber si la vacuna está en buen estado.
Y también se necesita establecer en qué animales se debe probar la vacuna. Así que el desarrollo de ésta podría tomar meses, concluye la publicación.
No obstante, gracias a los avances tecnológicos y un mayor compromiso de gobiernos alrededor del mundo para financiar la investigación de enfermedades emergentes, los centros especializados han podido poner manos a la obra rápidamente.
Con información de: BBC