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Quizás el Big Bang fue más bien un «gran rebote», un punto de inflexión en un ciclo continuo de contracción y expansión. O podría ser quizás un punto de reflexión, con una imagen de nuestro universo expandiéndose hacia un «otro lado», donde la antimateria reemplaza la materia y el tiempo fluye hacia atrás.
O bien, el Big Bang podría ser un punto de transición en un universo que siempre ha estado y siempre estará expandiéndose.
Todas estas teorías se encuentran fuera de la cosmología convencional, pero todas cuentan con el apoyo de influyentes científicos.
Desde que se observó por primera vez en 1965, el Fondo Cósmico de Microondas (CMB, por sus siglas en inglés), una débil radiación remanente del Big Bang, ha sido un factor fundamental en todos los modelos del universo.
El CMB es una fuente importante de información sobre cómo se veía el universo en sus primeras etapas. También es un misterio para los físicos.
Sin importar en qué dirección los científicos apunten sus radiotelescopios, el CMB se ve siempre igual, incluso en regiones que aparentemente nunca podrían haber interactuado entre sí en ningún momento de la historia del universo.
«La temperatura CMB es la misma en lados opuestos del cielo y esas partes del cielo nunca habrían estado en contacto», dice Katie Mack, cosmóloga de la Universidad Estatal de Carolina del Norte.
«Algo tuvo que haber conectado esas dos regiones del universo en el pasado».
Ante la ausencia de un mecanismo que iguale la temperatura a través del universo observable, los científicos esperarían ver variaciones mucho más grandes en diferentes regiones.
La inflación ofrece una manera de resolver este llamado «problema de homogeneidad».
Esta teoría sostiene que el universo se expandió tan rápidamente que casi todo terminó mucho más allá de la región que podemos observar. Eso quiere decir que dentro de nuestro universo observable el CMB se mantiene uniforme, pero en otras regiones más lejanas podría verse muy diferente.
Con información de: BBC