Cuitláhuac popularidad prestada

Por Edgar Hernández*

Línea Caliente

Estabilidad, legitimidad y credibilidad son premisas de un buen gobierno que en Veracruz no existe.

Terminaron los festejos de fin de año, los buenos deseos y los cohetones al aire ante la esperanza que representa el arribo del año nuevo.

Con la cuesta del 2020, ni modo, hay que recoger las varas y enfrentar la cruda, y más que cruda, la ruda realidad de la supervivencia.

Cierra el año y acaso desapercibido, pero no menos importante, que nuestro gobernante Cuitláhuac García sí avanzó en su popularidad, credibilidad y simpatía, ya no está entre los tres últimos lugares… ¡No, señores! Está entre los últimos siete peores gobernadores del país.

Cierra el año y en materia de seguridad seguimos en primer lugar, pero de feminicidios.

A ello se suma el brutal asesinato de un anciano y su nieta en días pasados no de parte de la delincuencia organizada, ¡No, por favor! sino de la policía que tanto presume eficiencia, pero que se confundió en un operativo hace unos días en donde ajusticiaron a una anciano y a una niña de once años.

«Yo, mi niña de 5 años y la finadita nos tiramos al piso. Me dice ‘abuelita ya abrieron la puerta’, se levanta, pero estaban tirando desde afuera, y le pegan en su cabeza», cuenta Genoveva, esposa de Bellarmino y abuela de María Magdalena, de once años, los dos muertos durante el operativo de elementos de la policía de Seguridad Pública en la comunidad de Tepetzintla.

«Yo lo siento mucho porque mi niña de 11 años, ¿ella qué debía?, le dieron como si fuera una delincuente», narra Genoveva y señala un punto entre el ojo izquierdo y su ceja, ella cree que eso es un tiro gracia.

Para el gobierno del estado, sin embargo, eso no es nada.

Lo importante, importante es destacar que la inseguridad ha disminuido en todos los órdenes, que las organizaciones criminales están detectadas y que “en Veracruz no se permitirá la impunidad”.

Ese es el Veracruz, en donde vivimos en dos mundos diferentes.

La ficción se apoderó del gobierno de Cuitláhuac García convencido de que es el mejor gobernador que ha tenido Veracruz, que sus colaboradores ni son corruptos ni huevones, sino lo más chingón que hay por estas tierras y que actúa con probidad y eficiencia.

El no es el “Rey Desnudo” ¡Que va!.. Es el del espejo en donde todos los días se mira y pregunta “Espejito, espejito: ¿Quién es el más honesto? ¿Quién es el buen hombre de Veracruz?” y seguro que el “espejito” le responde: “¡Tu, mi Cuícaras!”.

Ese es, a no dudar, nuestro distinguido gobernador quien ha pedido una popularidad prestada. El mismo que todos los días se levanta desbordante de alegría –se baña y viste ropa limpia- y sale a hacer el bien a su pueblo que mayoritariamente lo eligió.

Ello por más que los expertos, sectores productivos, académicos especialistas y la ciudadanía misma han demostrado hasta la saciedad, que no hay obra pública, que simplemente no existe y que tal vez en Oaxaca le enseñen a construir caminos, pero eso está por verse.

De los 128 mil millones de presupuesto autorizados por el Congreso para ejercerlos en 2019 hay evidencias de que no se utilizó el 70 por cierto. Todo se regresó a las arcas federales que se han manifestado de plácemes ya que tuvieron suficientes reservas para pagar a los “chairos” se mesada y seguir apoyando las locuras del Peje.

Ello explica por qué López Obrador está feliz con Cuitláhuac. El sí que no le causa ningún problema. Todo el dinero lo devuelve porque no lo ejerce y previsiblemente los mismo sucederá este año que tiene en el bolsillo 130 mil millones de pesos que la 4T espera en Dios tampoco se gaste, total el subejercicio presupuestal aunque es delito, para el gobierno federal es letra muerta.

Anoche me comentaba un buen amigo que pareciera que cayó una bomba en nuestras tierras y sobre nuestras propiedades que todo lo destruyó y que no sabemos qué hacer y los que mandan no saben por donde empezar.

Lo que sí es un hecho es que para el Peje la consigna es no permitir el arribo de la inteligencia, menos de la sabiduría. Confunde la pendejez con la honestidad y la experiencia con las raterías.

No es tonto, sabe su juego.

¿Para qué quiere gente que piense o incrustar en su proyecto a tontos con iniciativa?

Todos deben estar abajito de él ya que es la única forma de consolidad su dictadura bananera.

Tiempo al tiempo.

*Premio Nacional de Periodismo