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China, como en su día la URSS con el lanzamiento del Sputnik, parece estar disputando a Estados Unidos el liderazgo de la próxima revolución tecnológica. Los avances chinos en 5G –la quinta generación de telefonía móvil, que aumenta exponencialmente la velocidad de las telecomunicaciones y el volumen de información transferible, posibilitando con ello la sincronización de operaciones muy complejas– están poniendo al gigante asiático en situación de alcanzar la paridad tecnológica con EE.UU., objetivo que Beijing quiere lograr para 2035.
El pulso entre EE.UU. y China a raíz de Huawei ha mostrado de pronto al mundo la amplia penetración que esa empresa china está logrando en muchos países para desarrollar las conexiones 5G. Eso ha supuesto una sacudida en la percepción general, también entre muchos estadounidenses, sobre la posibilidad de que EE.UU. se esté quedando atrás.
Mucho se ha debatido los últimos años sobre si Estados Unidos está o no en declive o si hemos ya pasado de un orden internacional unipolar a otro bipolar o multipolar. El ascenso de China lógicamente reduce el peso relativo de EE.UU. en el mundo: la economía estadounidense era en 1960 el 40% de la economía mundial; hoy supone el 24%, no porque no crezca, sino por el normal desarrollo de otros países. Además, hay que tener en cuenta que la situación de “superpotencia solitaria” alcanzada con el colapso de la URSS fue una excepcionalidad que difícilmente iba a prolongarse mucho en el tiempo.
En cualquier caso, EE.UU. sigue siendo la primera potencia: en el campo militar su superioridad será incuestionable por décadas y en el económico de momento no ha sido sobrepasado por China. Incluso demográficamente el tiempo juega a favor de EE.UU., que irá reduciendo la diferencia en población activa respecto a China, dado el mayor envejecimiento de la población de este país: la actual proporción de 5 a 1 a favor chino se reducirá al 3 a 1 hacia 2050.
Con información de: CNN