Se han analizado más de 300 comunidades ecológicas de musgos, hierbas, árboles, insectos, arácnidos y corales, entre otros, distribuidas por todo el mundo
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Agencias
Un equipo de investigación internacional en el que participan expertos españoles ha demostrado que las especies poco abundantes se asocian espacialmente en el 90 % de las comunidades de animales y plantas estudiadas.
“Las comunidades de animales y plantas se organizan igual que lo hacemos en las ciudades, en guetos o barrios étnicos”, determinan los investigadores. “Esta organización podría estar detrás de la persistencia de especies raras ya que estas podrían evitar la presión competitiva de las especies más abundantes, bien porque cooperan entre ellas, bien porque prefieren microhábitat concretos o ambas cosas a la vez”, puntualizan.
Los resultados de esta investigación, publicada en Nature Ecology & Evolution, sugieren una explicación general para el mantenimiento de la biodiversidad en ambientes competitivos, matizando el principio de exclusión competitiva por el que las especies con las habilidades de lucha más bajas deberían ser excluidas por las competidoras más eficientes.
“Este patrón podría explicar cómo especies que compiten por los mismos recursos son capaces de coexistir”, comentan los biólogos.
Para llevar a cabo el estudio, se han analizado más de 300 comunidades ecológicas de musgos, hierbas, árboles, insectos, arácnidos y corales, entre otros, distribuidas por todo el mundo.