Gracias a sus 249 gramos se puede volar legalmente en casi cualquier lugar
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Agencias
Cabe en la palma de la mano y pesa ligeramente más que el iPhone 11 Pro Max. DJI ha logrado comprimir su último dron hasta unas cotas minúsculas pero sin restar un ápice de las dos principales características que caracterizan a sus aeronaves: grabación de alta calidad y una gran facilidad para volarlo en cualquier lugar.
El Mavic Mini (399 euros) es el dron más pequeño de la compañía y llega con una gran característica en su hoja de especificaciones. su peso. Sus 249 gramos son clave, ya que al situarse por debajo del límite de los 250 gramos que marca la ley, puede volar legalmente en zonas urbanas, donde hay edificios y sobrevolar personas siempre que no se superen los 20 metros de altura, lo que dispara las posibilidades para volar el Mavic Mini.
El otro aspecto clave de su diseño es la posibilidad de plegarse para guardarse y poder llevarlo a cualquier lugar. Excursiones, reuniones con amigos, salidas al campo, son algunas de las situaciones en las que podremos echar el Mavic Mini a una mochila o bolso y tenerlo listo para volar.
Desplegado, el Mavic Mini cuenta con un tamaño similar al Spark lanzado en 2017, sin embargo DJI ha cambiado el sistema de plegado de las hélices para que las patas se integren en el cuerpo y ocupar así poquísimo espacio.
Una vez desplegado, el dron se mueve con la misma soltura que cualquiera de sus hermanos mayores. Cuenta con un tiempo máximo de vuelo de 30 minutos, alcance de transmisión HD de hasta 4 kilómetros y una precisión altísima cuya respuesta es instantánea y es justo lo que el usuario reclama a la nave.