‘La innovación con tecnología no depende del dinero’

Líder de asesoría de PricewaterhouseCoopers propone conectividad y acceso para los futuros líderes

Municipiosur.com
Agencias

Aunque mucho se ha dicho sobre la cuarta revolución industrial (4IR, por su sigla en inglés) pocos expertos desarrollan una visión pragmática y diversa como Mohamed Kande, líder de asesoría global y vicepresidente para EE. UU. de PricewaterhouseCoopers (Pwc).

En una visita a Bogotá, el francés, que estudió para ser ingeniero y hoy día lidera el trabajo de consultoría de una de las principales firmas en la materia, conversó con EL TIEMPO sobre cuál es el potencial de las regiones en vías de desarrollo dentro de la revolución económica global que llega con las nuevas tecnologías.
¿Cuál es el rol de las economías emergentes en la 4IR, cuando la inversión puede ser una limitante?
La última vez en la que tuvimos una gran disrupción fue con la llegada de los teléfonos celulares. Ese dispositivo hizo al mundo móvil y cambió la forma en la que actuamos. Pero no solo cambió la forma de vivir, también creó nuevos negocios. La gente puede conectarse a internet, llevar sus actividades al móvil y pagar en línea. El teléfono logró llevar el dinero a digital y a lo móvil, creó una nueva economía.

Lo que va a suceder, ahora que las personas están conectadas a internet, es que las máquinas se van a conectar. Por ejemplo, las scooters eléctricas que se manejan con aplicación. A medida que las máquinas se conecten se crearán oportunidades para los negocios. En el caso de las economías emergentes hablamos de nuevos productos y servicios. Hoy son las patinetas, mañana puede ser cualquier cosa. Pero, sin la llegada de estas cosas conectadas, y la capacidad de conectarlas, servicios como Uber no podrían llegar a los territorios.

Uber, por ejemplo, reúne a varias tecnologías: inteligencia artificial, conducción de alta velocidad, carros autónomos y análisis del tráfico, que son posibles cuando el carro se conecta cada vez más a internet. Si los vehículos, los semáforos y el tráfico se conectan, las personas podrán empezar a pensar en soluciones diferentes para los trancones. La clave es la combinación de todas estas tecnologías.
¿Las regiones emergentes serán más consumidoras que productoras? ¿Estamos ante una brecha entre norte y sur?
No. La 4IR no es algo que depende de grandes cantidades de dinero.
Lo primero que las compañías empezarán a pensar es ¿cómo puedo entregar nuevos servicios y productos ahora que tengo estos dispositivos en todas partes? ¿Cuál es la respuesta? Aún no la conocemos.

No creo que la 4IR vaya a ser una cuestión sobre dinero. Va a ser una cuestión sobre datos. Es sobre la movilidad y el acceso a la información. Allí es donde la gente va a invertir, porque entre más datos se tengan más servicios podrán crear. La IA necesita datos. Esa disciplina nació en los años 60, pero en ese entonces no teníamos suficientes datos para que funcionara. Entre más información se tenga, más inteligentes serán las soluciones y eso se aplica al tráfico, a la agricultura y a cualquier sector.
La gente necesita ver que el valor está en usar esta tecnología para crear nuevas soluciones en sus propios sectores, en las distintas economías, que tienen distintas necesidades.
No creo que la 4IR vaya a generar la brecha entre países más o los menos desarrollados. Creo que cualquier persona puede lograrlo. Por ejemplo, los pagos móviles nacieron en Kenia (África) para solventar la falta de acceso bancario. Ante la falta de tarjetas de crédito en la economía del efectivo, surgió la solución de convertir el celular en una tarjeta. Esa fue una innovación que surgió desde el sur.