Así está trasformando España el cambio climático

La viñeta viene al caso porque el modo en que nuestra sociedad afronta el cambio climático recuerda a la expectativa de certeza del niño

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Agencias

La nueva estación ha comenzado. Un niño pisa un montón de hojas y experimenta el doble placer, uno y simple aún para él, del aprendizaje y el juego: «Mira, caen muchas porque es otoño». Pocos pasos más adelante, y sin que nada asalte la atención del adulto, algo no cuadra en la más enfocada y libre mirada del niño: «¿Por qué en esos árboles no caen hojas?».

La viñeta viene al caso porque el modo en que nuestra sociedad afronta el cambio climático recuerda a la expectativa de certeza del niño, frustrada porque la naturaleza es siempre más compleja de lo que uno espera. Conocer que es otoño no permite pronosticar cuándo caerán las hojas de cualquier árbol o si lo harán. Como saber que nos hallamos ante un cambio del clima no equivale a prever cuándo ni cómo nos sorprenderá el tiempo atmosférico.

No es posible dar fechas exactas, ni pronosticar a medio o largo plazo desastres naturales concretos. Pero la ciencia sí permite establecer varias certidumbres sobre qué cabe esperar en un futuro próximo. Y hay motivos para preocuparse.

En España, un país muy vulnerable tanto por su situación geográfica como por las características de su economía y modo de vida, se prevé que los distintos climas de la Península agudicen su transformación.

Los científicos coinciden en que las olas de calor serán más frecuentes, veremos paisajes cada vez más abiertos, con menos árboles y bosques viejos, algunas especies desaparecerán y llegarán otras, las llamadas invasoras, de imprevisibles impactos. Todos, especialmente en las grandes ciudades, deberemos prepararnos para una mayor demanda energética.