EL DESPERTAR DE LAS AMBICIONES

Roberto PÉREZ LÓPEZ

“Quien no tiene poder y lo llega a tener, loco se quiere volver”, así reza un dicho popular que encaja a la perfección en los actuales ediles, los que ya son más que conocidos y saltan a la vista entre los ciudadanos y de la propia sociedad, esos que no guardan las formas y hasta rebasan al jefe por la derecha.

En muy común estos acontecimientos en la política, por la carencia de una visión y formación partidista, política y de sentido común, más allá de la preparación académica, ya que hasta los más letrados “la chorrean”, sin dar nombres para no herir susceptibilidades, ya que alguien diría: “son de piel sensible y sufren de escoriaciones”.

En política no se puede tener doble moral, tampoco incongruencia entre “el decir y el hacer”, más allá de respetar los estatutos partidistas y la propia declaración de principios de cada instituto político, “eres o no eres”, “estas o no estas”, pero no se puede navegar en dos aguas, mucho menos ser doble cara.

Hasta en las mejores familias sucede, y en Morena no es la excepción, la crítica sana y constructiva debe prevalecer para corregir y enmendar los errores, retomar el rumbo correcto, debe ser un compromiso moral y de convicción, las alabanzas, lisonjas, adulaciones y “quemar incienso” al funcionario no sirve y no ayuda en nada.

La crítica sin afectar, ni daño colateral, como dirían los políticos de “viejo cuño”, en política “la ropa sucia, se lava en casa”, o sea, no se tiene que ventilar en lo público, sino en lo privado, en el intercambio sano de opiniones y análisis, de lo contrario se crea un clima hostil y adverso, que sirve de arma para los contrarios y opositores.

Esta situación genera encono, resabio y profundas diferencias, mismas que difícilmente se puede subsanar y resarcir el daño, todavía lo peor, puedan llamar a la unidad, cuando se actuó en sentido contrario, ahí los mal pensados dirían: “están trabajando con los contreras” para seguir dañando al partido.

Y en este mismo sentido están los ediles todólogos, esos que ya saben de todo, vierten opinión de lo que desconocen, y hasta se creen merecedores de otras encomiendas de representación popular, se vuelven odiosos entre su propia gente por su actitud y desplantes, así se las gastan.

En Minatitlán, el veterano luchador sindicalista, Nicolás Reyes Álvarez, ha tenido que lidiar hasta con los de la misma casa, un cabildo de morenistas con piel de oveja que en nada ayuda. Cualquier semejanza en Coatzacoalcos sería una desafortunada coincidencia.

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