Muere el doctor Javier Corona en Nanchital. Don Javier Antonio siempre fue un hombre de “izquierda”. Fue candidato del PRD y PT. Eternamente luchó por el bienestar de los habitantes de Nanchital. Fue papá de Liliana Corona, influyente periodista de Nanchital. Corona Jiménez fue alcalde de San Andrés Calpan, Puebla, en 1987. Fue un exitoso empresario en Nanchital. El doctor, político y empresario es velado en el salón “San Antonio” en Nanchital

Escribir del doctor Javier Antonio Corona Jiménez, es hablar de uno de los políticos más completos y profesionales que ha tenido Nanchital en las últimas décadas. El “Doctor Corona”, como era conocido, falleció hace algunas horas. Él era papá de la influyente periodista, Liliana Corona. Desde hace varios meses, don Javier Antonio sufría de cáncer, al final, dicha enfermedad le arrebató la vida. Hoy vamos hablar de las generosidades, tanto personales, como políticas de Javier Corona. Él, en efecto, siempre fue un ser humano que se preocupó por ayudar a los más humildes y necesitados del municipio de Nanchital. Tantos fueron sus deseos de apoyar a la gente, que en varias ocasiones buscó ser alcalde de Nanchital, siempre con la bandera política de la izquierda, ya sea por el PRD o PT. Él, en 1987, fue alcalde de su tierra natal, San Andrés Calpan, Puebla. En dicho municipio pasó a la historia por haber construido la carretera principal de Calpan-Huejotzingo, además que fue él quien introdujo el teléfono a su comunidad. Un hombre excepcional, así era Javier Antonio Corona Jiménez. El doctor Corona, eternamente fue un “referente político” en Nanchital. En cada temporada de elecciones, todos los partidos políticos lo querían como su candidato. El doctor Corona será recordado en Nanchital por ser un “Homobono”, que en el dialecto “Teco” quiere decir: “Hombre Bueno”. Su hija Liliana Corona, en sus redes sociales se despide así de su amado padre: “Estoy muy agradecida con Dios de haberme permitido disfrutar 38 años de tu presencia. Que fueras tú la mano que siempre me sostuvo y la que me impulsó a ser la persona que soy. Luchaste como los grandes, incansable y fuerte y aunque hubo muchos momentos para rendirse, a lo largo de estos meses me demostraste porqué siempre fuiste un chingón. Dejamos de preguntarnos el porqué de las cosas y comprendimos que este era el para qué Dios nos había mandado esta prueba tan dura padre mío, para que nos reconociéramos y estuviéramos juntos, hombro a hombro en esta lucha de casi un año. Honro tu vida, tu memoria, tu recuerdo y mi corazón triste te entrega al Divino para que estés en un espacio libre de dolores y sufrimientos y eso, eso me hace feliz. Gracias por mi vida, por tu mano, por tu fuerte carácter para formarme y por ser un padre que me dio tanto. Mi ogro, mi doctor de siempre. Mi padre querido. Descansa en Paz. Te amo papá. Nos veremos en el infinito y más allá”. Descanse en paz el doctor Javier Antonio Corona Jiménez, un hombre ejemplar, un esposo maravilloso y un excelente padre.