Lorenzo Portilla… ¡No tiene llenadera!

Por Cecilio García Cruz
Lorenzo Antonio, se “engolosinó con el negocio del oro y el moro”, privilegio que salpica el cargo de auditor general del ORFIS.

Portilla Vázquez, no quiere dejar la “plenitud del pinche poder”, herencia del excremento aun que permea en la política mexicana.

Por ello, pelea “encapuchado” en busca de la reelección, a pesar de que la Constitución estatal y la Ley de fiscalización Superior, la prohíben.

La competencia por conquistar la titularidad del órgano fiscalizador, está en todo su esplendor.

Hay más “tiradores” pero solo uno reúne el perfil que pregona con voz potente, el presidente Andrés Manuel López Obrador:

“No mentir, no robar y no traicionar”.

Su nombre: Sergio Vázquez Jiménez, hombre íntegro, eficiente y de mano firme.

Tiene una vasta experiencia laboral para garantizar la más alta probidad y confiabilidad.

Los otros aspirantes ya saborearon las mieles del poder y gozaron de todos los privilegios. Además, éstos sí mintieron, sí metieron mano al cajón y sí traicionaron.

En una mañanera, AMLO, se comprometió a no reelegirse como presidente.

Y soltó de su ronco pecho:

“Nunca perpetuaría el cargo que ostento porque no solo sería ir en contra de la reelección, sino también relegar de mis principios y honestidad, que es lo que más aprecio de mí”.

“Soy maderista y creo en el sufragio efectivo, no reelección. Y por eso no me voy a aferrar a la presidencia”.

Entonces ¿por qué Lorenzo Antonio Portilla Vázquez, necea en repetir siete años más en esa poderosa dependencia?

¿Acaso por las prerrogativas?

¿Por el beneficio económico?

¿O por el poder mismo?

¿O existe un poderoso grupo político interesado en su permanencia?

En plena campaña de promoción en busca de la titularidad del ORFIS, Lorenzo recibió un severo mensaje de Juan Javier Gómez Cazarín, presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso local.

El nativo de Hueyapan de Ocampo manifestó que no simpatiza con la reelección, postura que abandera también la bancada panista.

Portilla, es de lengua corta, pero de cola larga; además, es sumiso con los gobernantes en turno.

Durante casi siete años, fue implacable e intransigente con funcionarios “rebeldes”, y condescendiente y flexible con los “obedientes”.

Su trayectoria está plagada de traiciones, negocios turbios, nepotismo y manipuleo de la cuenta pública.

Si la Fiscalía General del Estado le rasca tantito, encontrará la hebra de la corrupción.

¡El Congreso tiene la palabra!

Corresponde a los diputados locales votarel nombramiento del auditor general.

Los expedientes de la actuación de Portilla como auditor general, están en poder del presidente de la Mesa Directiva del Congreso, José Manuel Pozos Castro y del titular de la Junta de Coordinación Política, Gómez Cazarín.

Este último ya emitió su opinión y está en desacuerdo con la reelección.

Por su parte, Pozos Castro, siempre respetuoso del derecho, será precavido al externar el concepto que tiene del tema.

Sabe que primero es el uno y luego el dos, y que no se manchará las manos por un funcionario con una perversa y oscura trayectoria.

AMLO Y MAQUIAVELO

De gran interés periodístico resultó la conversación que sostuvo MAQUIAVELO, el irreverente columnista del periódico Imagen de Veracruz, con el presidente López Obrador.

Revelaciones exclusivas y explosivas que tuvieron un eco chirriante en el despacho principal de palacio de gobierno.

Entre otros temas el mandatario mexicano le confió al columnista “de tres lectores”, los detalles que conoce acerca del relevo en el ORFIS:

“Las razones de un soborno de cien millones de pesos para que el auditor general del ORFIS, Lorenzo Antonio Portilla Vázquez, si es removido, se pierda el rastro de los desfalcos de la cuenta pública del 2018 que se gastó en la campaña electoral del candidato de Movimiento Ciudadano, PAN y PRD por la gubernatura veracruzana. Entidad que la tenían los yunistas más que segura por el elevado número de votos comprados y los compromisos adquiridos.La amenaza latente de comprar al funcionario o su eliminación física”.

Los expedientes que posee AMLO en relación a la designación del nuevo auditor, son los más completos y actualizados.

Unos señalan a César Yáñez, exvocero y funcionario muy cercano al Ejecutivo Federal, como el personaje que le proporciona información privilegiada.

Otros, piensan que es Rocío Nahle, la poderosa secretaria de Energía –con amplia influencia en el gabinete de Cuitláhuac García– quien desliza los datos que le filtran desde la secretaría de Gobierno de Veracruz.

Será el sereno, pero en el centro político del país están pendientes de la sucesión en el ORFIS, y de otros rubros de interés nacional.