Cinco razones para no dormir con el aire acondicionado encendido

Renunciar a él cuando el calor aprieta supone que conciliar el sueño se convierta un reto difícil de superar. Pero encenderlo por la noche puede traer consecuencias

Municipiosur.com
Agencias

Cuando los termómetros superan los 30 grados centígrados en la calle y las casas están recalentadas, hay cosas a las que resulta complicado resistirse. Una de ellas es una cerveza bien fría. Otra es dejar pasar las horas a remojo en una piscina. Pero cuando uno ya ha puesto en práctica ambas y le toca volver a dormir al abrasador hogar, refugiarse bajo el chorro del aire acondicionado se convierte en el antídoto más eficaz contra las altas temperaturas.

En ICON hemos hablado con David Baquero, portavoz de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), y Joaquín Sastres Domínguez, jefe de Alergología del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz de Madrid, para que nos aclaren las consecuencias que conlleva pasar la noche con el aire acondicionado encendido.

– Dormir con aire acondicionado reseca el ambiente de la habitación
«El aire acondicionado enfría las habitaciones restando humedad al aire de estas. Es decir, es un aire más irritante que el natural y seca e irrita la faringe. En las ciudades con poca humedad, como Madrid, aún hay menos cuando el aire acondicionado está encendido. De ahí que sea recomendable tener un humidificador puesto en las estancias donde se use», explica a ICON Joaquín Sastres Domínguez. Es primordial hacer un uso consciente de los sistemas de climatización y entender que bajar la temperatura a menos de 23 grados es peligroso para nuestro organismo, además de un gasto energético elevado e innecesario. «La sequedad en el ambiente reseca la mucosa y los ojos, esto puede derivar en faringitis o rinitis. Por eso es importante tener cuidado con la temperatura a la que ponemos el aire e intentar dormir con un ventilador, que al contrario que el aire acondicionado no produce sequedad en la habitación», apunta David Baquero.

– Dormir con aire acondicionado facilita que aparezcan contracturas musculares
«Tener un chorro de aire frío apuntando directamente al cuerpo de forma constante tiende a provocar rigidez muscular como contracturas en espalda y cervicales. Para evitar que esto ocurra, siempre que vayamos a usar el aire acondicionado, ya sea durante la noche o durante el día, lo ideal es que no nos de de lleno para que no recibamos el frío de una forma tan agresiva», explica a ICON David Baquero, médico especialista en alergología y portavoz de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC).

– Dormir con aire acondicionado puede provocar catarros
Cuando dormimos nuestra temperatura corporal baja porque estamos en reposo, de ahí que lo ideal sea dormir sin aire, ayudados por un ventilador, que mueve el aire pero no lo enfría. «Los contrastes de temperaturas pueden afectar al sistema inmunitario del cuerpo humano», señala Joaquín Sastres Domínguez, jefe de Alergología del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz de Madrid.

– Dormir con aire acondicionado puede producir deshidratación
«Cuando nos encontramos en una habitación con aire acondicionado sentimos que estamos bien hidratados porque no tenemos calor y el cuerpo no nos pide beber agua, pero no es así. Esto es peligroso porque no detectamos que nuestro organismo necesita hidratarse y nos predispone a sufrir un golpe de calor», señala David Baquero, médico especialista en alergología y portavoz de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC).

– Dormir con aire acondicionado puede desencadenar alergias
Lo primero que hay que tener en cuenta es que un mal mantenimiento del aire acondicionado puede conllevar el almacenamiento de gérmenes que provocan alergias y enfermedades.