La Tress de Duarte

Por Cecilio García Cruz
Sanjuana Martínez, es una guerrera comunicadora galardonada con reconocimientos internacionales por el periodismo de investigación que difunde.

Valiente al presentar los hechos.

Hoy, dio su primer paso en la política.

De comunicadora a funcionaria.

Forma parte de la 4T como titular de NOTIMEX, la agencia mexicana de noticias.

Pero ya se mareó. Como servidora pública tiene la difícil responsabilidad de resistir el ritmo galopante del presidente López Obrador.

Además, debe cumplir con los tres mandamientos de su jefe: no mentir, no robar y no traicionar.

Su libro “Las Amantes del poder” editado en 2014, provocó el enfado de connotados políticos por los escandalosos usos y abusos del poder público que difundió la comunicadora.

No se le escapó ni el entonces presidente de la República, Enrique Peña Nieto, a quien señaló de haber tenido amoríos extramaritales durante su gestión como gobernador en Edomex.

Y no se equivocó Sanjuana. Hoy, Peña Nieto, disfruta, sin rubor alguno, una de sus debilidades: sus romances. Tiene nueva pareja, la bella modelo Tania.

Una verdadera lástima que en el valioso contenido de su libro, no haya plasmado los amoríos del exgobernador, Javier Duarte de Ochoa, quien sigue recluido en un penal de alta seguridad por haber saqueado las arcas de su pueblo.

Javier, representa para Sanjuana, una historia negra, una tragicomedia que podría desarrollar para consignar los hechos de corrupción e impunidad jamás vistos en la historia política de nuestro país.

“La Tress de Duarte”, fue un romance escandaloso que se ventiló en la propia PGR (FGR) provocando sorna, coraje y odio.

Parte de los hechos:

Él escondía su rostro en la oscuridad de la noche. Desde una ventana cercana, unos ojos sorprendidos escudriñaban la figura grotesca del hombre que descendía de la camioneta blanca, blindada y custodiada por elementos de seguridad.

Agitado y con pasos presurosos llegaba a la puerta principal del lujoso departamento.

La Tress, de estatura mediana, sensual y coqueta, recibía con los brazos abiertos, apapachos y besos a su adorado personaje.

Moviéndose seductoramente de un costado a otro, ofrecía al regordete funcionario, vinito tinto de procedencia extranjera.

Brindaban, sonreían e intercambiaban temas de interés político que impactaban en la actitud de la atractiva mujer.

Xóchitl Tress Domínguez, luego de enviudar por el asesinato de su esposo, tuvo una vida truculenta, pecaminosa llena de infidelidad, gula, soberbia y lujuria.

Se le relacionó con la violencia y el crimen organizado.

Le apodaban “La viuda alegre” por subir a las redes sociales imágenes frívolas, donde sus pechos ardientes escapaban del elegante sostén.

Su pasión era persuadir a políticos poderosos de distintas ideologías: azules, verdes, amarillos o rojos.

Ella, iba por la cartera y el poder político.

Duarte la impulsó como directora de Espacios Educativos, con un ilimitado presupuesto.

Los caballeros se quedaban hipnotizados al verla serpentear en una pasarela imaginaria.

Javier, no pudo resistir la figura sensual de la Tress, y enloqueció en medio de las sábanas férvidas de pasión.

Los vecinos podían percibir las intensas ahes y ohes, en gritos, susurros y jadeos que no necesitaban traducción.

Lujos, inmuebles, autos y posiciones políticas, encapsularon el amasiato que ya era público y notorio.

Ella, de espíritu derrochador, proclive a la vida escandalosa y al divertimento, cautivó al poderoso funcionario convertido en millonario de la noche a la mañana, gracias a la operación “Merezco Abundancia”, dirigida por su esposa siniestra.

El rumor del romance corrió de boca en boca por todo el Palacio de Gobierno.

El amorío de Javier y Tress pasó muy rápido del chisme a las intrigas palaciegas entre las cortesanas cercanas al poder.

El secreto a voces llegó a Casa Veracruz donde provocó un tremendo terremoto y el encabronamiento de la mera mera, la dueña de las empresas fantasmas.

Gran escándalo, manoteos y gritos que rebotaban en la pared del vecino constructor.

Karime, tomó cartas en el asunto y rompió, en un dos por tres, el encanto del célebre amasiato.

¡No te quemes por esa piruja!, le reclamaba.

Ni la Tress, ni Javier, imaginaron que el “secreto” romance llevaría a la cárcel a la guapa y seductora mujer.

Se le involucró en presuntos desvíos de recursos con los que fue beneficiada.

Es decir, se le acusó por el delito de enriquecimiento ilícito.

Se le investigó por haber recibido un departamento, tres casas y una camioneta de lujo. Algunos “regalitos” le fueron incautados.

Pero la Tress no fue la única.

Hubo otras que también sedujeron a quien, en breve tiempo, obtendrá su libertad para recorrer el río Támesis, a sus anchas, sin preocupación alguna.

Una de ellas, que se revolcó en una habitación cercana al golfo de México, aspira llegar a la “grande”.

¡Quiere gobernar Veracruz!